ÍNDICE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA Nº 43 |
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| PREMIO A LA MUJER TRABAJADORA 2001 | ASOCIACIÓN PABLO MENASSA DE LUCIA | LA ANGUSTIA EN EL ASMÁTICO (II) | |||||
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X CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO. PSICOANÁLISIS Y MEDICINA |
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INTERVENCIÓN PSICOANALÍTICA SOBRE LA MADRE EN LAS ENFERMEDADES INFANTILES |
XI CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO. PSICOANÁLISIS Y MEDICINA |
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PREMIO A LA MUJER TRABAJADORA 2001 A LA
PSICOANALISTA Y POETA AMELIA DÍEZ CUESTA |
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Buenas noches, lo primero que quiero hacer es felicitar a Amelia Díez Cuesta por el Premio a la Mujer Trabajadora del 2001. Un galardón merecido en estos tiempos, donde si no es fácil ser mujer, menos aún ser trabajadora y además en el caso de Amelia escritora y psicoanalista, esa profesión donde el deseo de lo humano nos ha permitido a las mujeres, y es mi caso también, nos ha permitido triunfar sin necesidad de enloquecer o envejecer prematuramente. Agradezco nuevamente a la Asociación Pablo Menassa de Lucia, la invitación para poder participar en este evento y hacer entrega del galardón a la premiada. Estas manos que indican todas las direcciones, posibilidades del amor y la creación, son ya un símbolo, del poeta que anida en cada uno de nosotros. Un pequeño secreto quiero contar, en este año de premiada, he seguido trabajando y en lo femenino, a la vista está, estoy muy contenta, atrapada por el amor y atravesada por el deseo, trabajo para que el arte del bien y de lo bello, estén puntuados siempre por la ética del trabajo y el amor. Me están dando ganas de ponerme a bailar, es que vengo de rodar una película y estoy dirigiendo una obra de teatro y mil ideas en el alma y bueno que hoy es una gran fiesta de la Asociación. Eso, que agradezco a los hombres y a las mujeres, que en este mundo tan complicado, haya gente como vosotros, que trabajáis para que la voz alcance los más altos vuelos. Entrego con gran alegría mi año de reinado a la poeta y psicoanalista Amelia Díez Cuesta y pido un fuerte aplauso para ella. ANTONIA SAN JUAN
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PSICOANÁLISIS
Y MEDICINA |
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EXTENSIÓN UNIVERSITARIA: LA REVISTA DE PSICOANÁLISIS DE MAYOR TIRADA DEL MUNDO |
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Amelia Díez Cuesta con el galardón Agradezco a la Asociación Pablo Menassa de Lucia, Aula de Poesía y Psicoanálisis, que hoy me permita representar a la mujer trabajadora, agradezco también a la poesía que me hizo una mujer y al psicoanálisis que me hizo una trabajadora. Y una mujer trabajadora quiere decir alguien que no sólo trabaja por amor o para que la amen, sino alguien que trabaja para el orden del deseo humano, pues sabemos que no hay mal de amores sino mal del deseo. El deseo siempre transcurre entre palabras, entre él, ella y el mundo, mientras que el amor es siempre a uno mismo. Nos amamos a nosotros mismos en el otro, el amor es recíproco quiere decir eso, mientras que el deseo es palabra a palabra, en tanto no somos, también los hombres, sino una conversación. Trabajar incluye pensar el dinero y eso está más prohibido, para la mujer, que pensar el sexo. Por eso que la inclusión de la mujer es tan dificultosa, produciéndose una situación donde se podría interpretar que la necesidad social de incluir a la mujer en el trabajo ha hecho que se pague menos a la mujer para que pueda trabajar sin quedar manchada por el dinero. Por eso que la historia de la mujer no es la historia de su incorporación masiva al trabajo, sino la historia de la palabra mujer. Lo que denominamos patriarcado con alusiones irónicas al patriarca no es sino un desplazamiento del patriarcado como Nombre-del-Padre, eso que hace que las leyes del lenguaje tomen la articulación de leyes del parentesco, donde un padre es más una cuestión simbólica que una cuestión dada por los órganos de los sentidos. Lo mismo pasa con el significante mujer, en tanto es otro de los significantes constitutivos del sujeto. El ser humano, hombre o mujer, vive en medio de todas las contingencias: la muerte, la mujer, el padre. La Sabiduría, la Justicia, la Belleza, la Dama, son mujeres, lo cual no quiere decir que una mujer por el simple hecho de ser mujer sea sabia, justa, bella y princesa. La comunidad de los hombres pronto supo que todo era semblante significante, pronto supieron que eran mortales, que ellos eran el pequeño cuerpo tembloroso que sostenía las armaduras del caballero. Sabía que él era el caballero, y sabía que el caballero no era él. La manera de constituirnos como sujetos sexuados mediante la represión hace que hayamos construido una sociedad represiva, aunque la doble moral permitida para el hombre, es decir los hombres tenían permiso para elaborar intelectualmente los problemas sexuales, mientras que para las mujeres la moral sexual cultural les prohibía toda curiosidad intelectual. En toda inhibición sexual hay una previa inhibición en el lenguaje. Esta prohibición se extiende más allá de la esfera sexual. Se habla de una debilidad mental fisiológica de la mujer, pero la indudable inferioridad intelectual de tantas mujeres ha de atribuirse a la coerción mental necesaria para la coerción sexual. Y esto no se arregla con el amor libre, que ya se intentó, porque se trata de permitir que las palabras se combinen según la ley del lenguaje y no según una prohibición que cae sobre la función de la palabra. Por eso que los problemas sexuales no se curan con sexo sino poniendo en función la palabra. Por eso que pido que dejemos de pertenecer a la historia de la costilla de Adán para hacer de la historia de la humanidad nuestra Amelia Díez Cuesta, con el galardón. historia. Que abandonemos la lucha contra nuestros compañeros y busquemos en nosotras aquello de lo que les acusamos. La poesía es la verdadera historia de los pueblos porque la historia oficial es la historia de los vencedores, por eso que la historia de la mujer hay que buscarla en la poesía, en la escritura. Los poetas épicos inventaron al padre y los |
trovadores a la dama, por lo tanto son sublimaciones culturales. Así Freud nos dice que mientras los antiguos valoraban la tendencia sexual, los modernos valoran el objeto, aún cuando va en aumento la degradación de la vida amorosa. Hasta que no tenga libertad de palabra ella no alcanzará sus posibilidades, y libertad nada tiene que ver con decir lo que me da la gana, sino con dejarme determinar por la estructura del lenguaje. "Rehice mi vida pero no mis sentimientos, ahora no tengo vida ni sentimientos". Ser hombre o ser mujer es poco para ser humano, por eso que hombre o mujer no son sino datos biográficos, o bien son dos significantes de la constitución sexual del ser humano, articulados con los significantes padre y madre. En la historia del movimiento poético y en la historia del movimiento psicoanalítico nunca han faltado trabajadoras mujeres. Atribuir nuestros sometimientos a una fuerza exterior: hombres, sociedad, oportunidades, es excluir o forcluir que nosotras también pertenecemos a lo que expulsamos. Sólo si nos implicamos y en vez de querer cambiar a los otros producimos un cambio en nosotras, conseguiremos salir de la ilusión del infortunio personal. Desde la llegada de los Derechos Humanos hubo un retroceso en la historia de la mujer, porque pasó a reivindicar sus derechos o bien a esperar que le fueran concedidos, es decir que la idea de derecho sin trabajo invadió este siglo con una despedida del deber. Y el deber se llevó la deuda simbólica, esa deuda que sólo se paga produciéndola. Los poetas quedan en deuda con la poesía que tanto les dio, los científicos con la ciencia, el hombre y la mujer con hombres y mujeres que nunca conocerán. Este siglo nos ha vencido y nos ha vencido también el psicoanálisis que viene a develarnos que nuestro silencio no es el misterio del amor, invitándonos a hacernos habitantes del lenguaje, en tanto por primera vez se le dice a la mujer que hable. Entre la frigidez donde hay una insatisfacción conseguida y la ninfomanía donde nunca se logra la satisfacción, en cierto modo otra forma de homenaje a la insatisfacción, ella goza prestando servicio sexual, es decir goza más siendo besada que besando, ella goza cuando él le hace creer que es la causa de su deseo, o bien su Dama. En la clínica he visto transformarse, en el proceso de un embarazo, a una joven "princesa", que nunca lo había sido sino en la promesa, en una reina madre, pasando a demandar inconscientemente que se le rinda pleitesía, tomando carácter de ofensa hasta el hecho de dirigirse a ella sin su previo consentimiento, y no en otro reino que en el de su vida cotidiana. Los seres humanos somos doblemente engañados, a veces creemos que el reflejo de nuestra imagen es una persona y otras creemos que las personas son imágenes, por eso que son necesarios los pactos simbólicos, no sólo para acordar sino también para no estar de acuerdo. Hay hombres y mujeres que sufren, que viven a la intemperie de la civilización, y no sólo por carencias en las necesidades también por carencias culturales, porque aunque hemos alcanzado la posibilidad de un alto grado de alfabetización, sin embargo aumentan los analfabetos funcionales, es decir los que han adquirido la función de la palabra y de la escritura pero no ejercen ese poder. Por eso que el ser humano necesita algo más que promesas en la economía de los bienes, ya que si no hay ideas y proyectos, lo humano se marchita. ¿Se tratará tal vez de transformar la esperanza en proyecto, el entusiasmo en trabajo, el prejuicio en discriminación, e incluir la diferencia? Esta vez el psicoanálisis es el que trae una nueva manera de pensar, también a la mujer, y le propone que hablar sea lo diferente. Soy una mujer, nací hace un millón de años y tengo derecho a la palabra. AMELIA DÍEZ CUESTA
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La sala estaba llena Este 2001, la premiada es la Psicoanalista y Poeta Amelia Díez Cuesta. Las razones que llevaron a este fallo han sido la brillante labor en la investigación clínica, la permanencia en la escritura y la Transmisión del Psicoanálisis. Amelia Díez Cuesta nació en Caborredondo (Burgos). Es licenciada en Ciencias Biológicas y se forma como psicoanalista en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero, siendo en 1981 miembro fundador de esta Institución. Ha participado desde 1987 en Congresos Internacionales con ponencias y ha formado parte de los Comités Organizador y Científico en diferentes Congresos. Es integrante de la Escuela de Poesía Grupo Cero coordinada por el Poeta y Psicoanalista Miguel Oscar Menassa. De sus libros destacar entre otros: Los laberintos de la Neurosis Obsesiva, del que se realizó una segunda edición. Los Nombres del Goce -Real, Simbólico, Imaginario-. Deseo de nada -Fobia y Fetiche-. Ciencia y Verdad en Psicoanálisis. Posición del Inconsciente. Conferencias Inaugurales y el poemario Des-nudos. Actualmente cumple funciones Didácticas en la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero. Es colaboradora permanente en Revistas nacionales e internacionales. Socia fundadora de esta Asociación. Su labor en la difusión de la cultura en general y de la Poesía y el Psicoanálisis en particular, su presencia en la transmisión del Psicoanálisis, su escritura y su trabajo diario infatigable han sido motivos suficientes para que la Asociación premie en este 2001 a Amelia Díez Cuesta. Antes de dar paso a la entrega del Premio rescatamos un poema de la laureada, publicado en el poemario Des-nudos: HASTA QUE LA MUERTE Conozco
un río que no desemboca en el mar Conozco
el miedo que abre tus ojos Mientras
espero la muerte Felicitamos a Amelia Díez Cuesta y le pedimos a la ganadora de la anterior edición, la actriz y directora Antonia San Juan, haga entrega del galardón. OLGA DE LUCIA VICENTE
La premiada con los chicos.
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Se me ha pedido que pronuncie unas palabras en este acto, y no hacerlo pudiera ser tomado a descortesía. Hablo, eso sí, con cierto reparo, porque siempre ante ustedes me siento un intruso. La verdad es que para mí la expresión "mujer trabajadora" es casi un pleonasmo. Todas las mujeres que he conocido han sido trabajadoras. Empezando por mi madre, que fue lo que hace ochenta años era ser mujer de su casa. La atendió puntualmente, educó a sus hijos y, a la vez, era capaz de leer a Musset y a Ibsen, a Bécquer y a Byron. Siguiendo con mi hermana, estudiante de Derecho que hubo de abandonar su carrera para atender a su hija cuyo padre fue condenado por el franquismo durante dieciocho años en el Penal de Burgos. Continuando con mi mujer, que logró crear un clima doméstico de paz y armonía para facilitar el estudio de nuestro hijo hasta que éste superó con mucho al escasamente útil de su padre. En fin, cuando hace algunos, pocos, años me acerqué a este grupo de ustedes, no veo más que mujeres trabajadoras. Trabajadoras con la ciencia y con la pluma o con la enseñanza. Las admiro a todas, y es claro que Amelia Díez Cuesta es un paradigma, un ejemplo máximo. Su desarrollo cultural y académico es absolutamente asombroso. Formada en las ciencias biológicas y en la psicología, no creo que pueda darse formación más completa para conocer al ser humano. Uno, modestamente atraído por las teorías de Ortega y Gasset, pensó que el hombre no tiene naturaleza, sino historia. Después, al llegar a oir como profano hablar del genoma a mi admirado amigo el académico Rafael Alvarado, me asusta pensar que en las manos de la bioquímica y de la ingeniería genética es donde está la condición humana. Pero no es de mí ni de mis obsesiones de lo que debo hablar en este momento, sino de esta mujer admirable que, hace años, proclamó su amor por la lectura, su apego al estudio, su curiosidad por todo el saber. Y declaró que sabe mirar al horror de frente, al dolor sin lástima, a lo escandaloso sin cerrar los ojos y a lo imposible como existente. Quienes somos pusilánimes frente al horror que se extiende por el mundo; quienes sentimos que el dolor nos retuerce el alma, aquellos a quienes nos muerde el perro del escepticismo y nos parece increíble que amanezca cada mañana, no podemos sino admirar a una mujer así, al tiempo que compartimos contentos su valoración de la palabra poética, cuyo encuentro puede depararnos -como ella dice- asombrosos hallazgos. Y aquí entra en juego la poesía de Amelia. Amelia es una profunda autora de poesía o, si se prefiere, es una autora de poesía profunda. Su libro DES-NUDOS es un hacer y deshacer lazadas con el hilo de una autoinspección. La palabra poética palpita líricamente. Nos habla de un mí que no tiene rostro -todos somos un mí acaso desconocido-, pero que mira con ojos contempladores de abismos. Nos habla de ríos interiores que no desembocan en el mar, sino en nuestros propios pozos. Nos habla de caminar por senderos que no existen, quizá porque nosotros mismos somos ese sendero. Hay un designio trágico y un fervor implacable en esta poesía de Amelia Díez, y su título nos lleva a una doble interpretación: el despojo de ropajes inútiles y el corte de nudos y trabas condicionantes. La poesía, en último término, es un nudo que se rompe dentro del corazón, y es asimismo un cuerpo libre. Yo he vivido en este libro la verdad de la poesía de Amelia, y, al mismo tiempo, la he escuchado analizar matices psicológicos que me impresionaron. Todo eso es, sin duda, trabajo. Trabajo por el cual se la premia hoy. Porque sí, la poesía requiere trabajar. Un trabajo que llamaríamos gustoso -por emplear la terminología de Juan Ramón Jiménez-. Porque es claro que la mejor poesía nace de una reacción inconsciente, pero necesita una elaboración intelectual. Yo no creo en el irracionalismo absoluto como no creo en el verso libre. Y esa elaboración intelectual es trabajo, verdadero y grave trabajo. No olvidemos que la creación poética es un |
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acto humano y que, como todo acto humano, es valioso en cuanto es útil, en cuanto nos hace mejores. Por todo ello, me sumo complacido a este homenaje para Amelia, y le expreso mi admiración. LEOPOLDO DE LUIS
Antonia San Juan, Miguel Oscar Menassa y la premiada, Amelia Díez Cuesta. Como secretario de la Asociación Pablo Menassa de Lucia. Aula de Poesía y Psicoanálisis, quiero agradecer la presencia de todos ustedes. Hoy es un día especial para el Aula, porque haremos entrega del Premio a la Mujer Trabajadora del 2001. La Asociación creó este premio el año pasado, queremos con ello resaltar la labor cultural que las laureadas realizan en su devenir laboral. En el año 2000 recayó el galardón en la actriz y directora Antonia San Juan, en un acto que realizamos en el Salón de columnas del Círculo de Bellas Artes de Madrid. En aquella ocasión en una noche de esplendor, como la de hoy, entregó el premio la escritora Elvira Lindo. En el mismo acto tuvimos el placer de escuchar un recital del poemario La Poesía y Yo, lectura a dúo que realizaron el Poeta Miguel Oscar Menassa y Antonia San Juan. En el acto de hoy contamos con la galardonada de la edición anterior, Antonia San Juan, con el poeta Leopoldo de Luis que realizará una semblanza de la escritura de Amelia Díez Cuesta, Poeta y Psicoanalista. Como pueden apreciar en esta ocasión la Asociación ha sabido conjugar un evento difícil de repetir, que no obstante volveremos a intentar en próximas convocatorias. Y terminaremos el evento brindando con una copa de vino español por gentileza de la Asociación. Les recordamos que el Aula de Poesía y Psicoanálisis es una asociación sin fines de lucro y su objetivo prioritario es difundir la cultura en cualquiera de sus manifestaciones. El Aula se mantiene gracias a las cuotas de sus asociados que, mensualmente, ponen 1.000, 10.000 o 50.000 pesetas, según su deseo. Todos ustedes tienen el derecho de pertenecer a la Asociación. CARLOS FERNÁNDEZ DEL GANSO |
CONCURSO
DE 3ª CONVOCATORIA BASES 1. Podrán optar a estos premios obras originales e inéditas, escritas en lengua castellana. (Para la modalidad Poesía: con libertad de tema y rima). 2. Deberán presentarse tres copias del libro, mecanografiadas a doble espacio y encuadernadas, en hojas de tamaño DIN-A4. Para la modalidad Poesía entre 500 y 800 versos y cada poema debe ser presentado en hoja separada. Para la modalidad Psicoanálisis, los originales tendrán un máximo de 80 páginas. 3. Junto con las copias del libro, que irán firmadas con seudónimo, deberá presentarse un sobre cerrado o plica, en cuyo exterior figure el título de la obra y el seudónimo. En el interior deberán figurar los datos del autor: nombre, apellidos, dirección completa y teléfono. 4. Los premios, tanto para la modalidad de Poesía como para la modalidad de Psicoanálisis, consistirán en la suma de 150.000 pts. y la publicación de 1.000 ejemplares en Madrid y 1.000 ejemplares en Buenos Aires. 5. El plazo de presentación de originales termina a las 19:00 horas del día 31 de julio de 2001. 6. Los originales se deberán remitir a: Asociación
Pablo Menassa de Lucia. 7. Caso de no presentarse a concurso un mínimo de diez trabajos para cualquiera de las dos modalidades, los premios quedarán desiertos. 8. El incumplimiento de alguna de las bases, elimina automáticamente del concurso. 9. El plazo para retirar los ejemplares no premiados es hasta el 31 de enero de 2002.
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X CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO. PISOCANÁLISIS Y MEDICINA |
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ETIOPATOGENIA
Y El sistema inmunitario es el encargado de proteger al organismo frente a la invasión de agentes externos. Esta misión se lleva a cabo teniendo en cuenta que no se debe actuar contra aquello que le es propio a cada uno, fenómeno llamado de tolerancia. Un sistema inmune competente, por tanto, se caracteriza por su capacidad para reconocer y destruir estructuras extrañas potencialmente nocivas, así como para identificar como propios aquellos tejidos y células que le pertenecen, es decir, la capacidad de discriminar lo propio y lo no propio. Esta capacidad de reconocimiento-discernimiento se genera durante su formación como sistema, proceso que comienza en las células hematopoyéticas pluripotenciales de la médula ósea y continua en órganos de maduración linfoide. Las células potencialmente reactivas frente a antígenos propios son eliminadas y/o inactivadas durante fases tempranas del desarrollo. No obstante en condiciones normales, en el adulto, existen linfocitos capaces de reconocer antígenos propios, pero en porcentajes relativamente bajos. El sistema inmune se encargaría de controlar y conseguir la falta de respuesta de estas células mediante mecanismos que man-tienen la tolerancia y que consisten en la inactivación de la capacidad de responder (anergia) o la eliminación física de dichas células (selección clonal), para pensar este mecanismo hay que tener en cuenta el mecanismo de la represión. Alteraciones de este sistema de control dan lugar a patología autoinmune, no se reconoce lo propio como tal y se desencadenan una serie de reacciones que tienden a eliminar ese antígeno no propio. La consecuencia normal de una respuesta inmunitaria frente a un antígeno externo es la eliminación del antígeno invasor. Sin embargo, cuando se desarrolla una respuesta inmunitaria frente a un antígeno propio, resulta habitualmente imposible para los mecanismos efectores inmunitarios eliminar por completo al antígeno, como consecuencia se producen lesiones inflamatorias crónicas en los tejidos, que incluso pueden llegar a ser mortales. El enfermo autoinmune, no discrimina, no tolera la diferencia entre propio-no propio, y la diferencia que no se tolera es la diferencia sexual, haber nacido de hombre y mujer, padre y madre, ser mortal. Se cree inmortal y ese creerse inmortal es lo que le puede llevar a la muerte. No acepta la ley de castración y cuando hablamos de castración sabemos que se trata de la castración de la madre fálica, la carencia en el objeto amado, de aquello que le atribuyo a la madre y que forma parte del imaginario propio. El espectro de las enfermedades autoinmunes es muy amplio, en un extremo se situarían las llamadas organoespecíficas, en las que la lesión está localizada en un órgano concreto, y en el extremo opuesto las no órgano-específicas o sistémicas, en las que las lesiones pueden estar diseminadas por todo el cuerpo. Para pensar este mecanismo hay que pensar en libido y pulsión. Estas últimas, entre las que estarían incluidos los llamados trastornos reumatológicos, constituyen un grupo heterogéneo de enfermedades que se caracterizan por poseer, todas ellas, como factor común, una base etiopatogénica de naturaleza autoinmune y por presentar lesiones, que afectan fundamentalmente a la piel, articulaciones, riñón y músculo, aunque en alguna de ellas, como en el Lupus eritematoso sistémico, de manera simultánea o a lo largo de la evolución las lesiones pueden aparecer en todo el cuerpo. Además del ya mencionado Lupus incluiríamos aquí Artritis reumatoide, Dermatomiositis-Polimiositis, Enfermedad mixta del tejido conectivo, Síndrome de Sjögren, entre otras. Aunque sabemos que se trata de enfermedades en las que se produce un fallo en el fenómeno de tolerancia inmunológica, porque ha sido el criterio usado para agruparlas, no sabemos por qué, ni en muchos casos cómo se produce el fenómeno autoinmune. Decimos que son enfermedades de etiología desconocida. En Medicina hablar de etiología desconocida es hablar de múltiple-determinación, de factores genéticos y hereditarios y de factores ambientales. Pero esto no nos aporta nada nuevo sobre la causa última de la enfermedad, en cualquier situación humana entra en juego lo heredado modificado, es decir, hay que aprender a apropiarse de lo heredado, esto no
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se puede adquirir sin el lenguaje. El sistema inmunológico se hereda, inicialmente es pluripotencial, el sujeto tiene que hacerlo propio. La sobredeterminación inconsciente interviene en este proceso, el sujeto está sobredeterminado por su estructura edípica, en el humano todo está tocado por el deseo, incluso los que se consideraban instintos primitivos (sed, hambre) deben pensarse como pulsión. En la enfermedad autoinmune el sujeto no reconoce como propia la célula que le es propia. Podemos pensar el mecanismo de la enfermedad de varias formas: 1.- Sabe que la ley existe pero reniega de ella. La ley no está hecha para él, y como no le afecta es capaz de luchar contra sí mismo, rompe el sistema de tolerancia. 2.- También podría ser que situándose en posición psicótica, desconoce la ley, por tanto, ya no existen los límites, delira y rompe el sistema de tolerancia. 3.- O bien se comporta como un suicida, se mata, pero sabemos que en realidad el suicida es un asesino tímido: el sujeto, por no perder al objeto amado, lo incorpora a su Yo, que se modifica. Lo que se reprocha el melancólico es lo que le reprocha al objeto. Pero ¿qué es aquello que no quiere perder?: la madre fálica. Este tipo de enfermedades se presentan fundamentalmente en la mujer; un 75% de los pacientes con Artritis reumatoide y hasta un 90% de Lupus eritematoso sistémico son mujeres. Este dato junto con el hecho de una mayor incidencia en el período de fertilidad (entre la menarquia y la menopausia), y que la actividad de la clínica suele variar en relación al embarazo, hizo pensar que las hormonasn sexuales jugarían algún papel en el desarrollo y evolución de la enfermedad, pero tampoco aquí se sabe cómo influirían. Cuando estudiamos la vida sexual infantil, vemos que aunque las cosas son análogas en el niño y la niña, existen diferencias. En el niño, en la fase fálica, y ante el interés narcisístico por los propios genitales, el Complejo de castración pone fin al Complejo de Edipo. En la niña, el Complejo de castración la introduce en el Complejo de Edipo. En la fase preedípica, cuando la niña observa el pene de un hermano o compañero, establece rápidamente un juicio: ha notado la diferencia, sabe que no lo tiene y quiere tenerlo. Cae presa de la envidia fálica. En esta situación puede suceder que entre el juego el proceso de denegación: niega la diferencia y cree poseer un pene, niega la ley, circunstancia que si persiste puede conducir a una psicosis. Pero también puede abrigar la esperanza de que va a tener pene, ya le crecerá. Si no logra superar el complejo de masculinidad su desarrollo hacia la femineidad va a dificultarse, será entonces igual al hombre, no acepta la ley. Situándonos ya en el Complejo de Edipo la niña pasa de la idea de pene a la idea de niño, renuncia a su deseo de tener pene y lo sustituye por el deseo de tener un hijo y con este fin toma como objeto amoroso al padre, desea tener un hijo del padre. Esta vinculación con el padre que debe fracasar más tarde puede conducir a una identificación con el mismo. Si la mujer embarazada vive al feto como cuerpo extraño, como un antígeno, se puede producir una exacerbación de los síntomas. Aunque las manifestaciones clínicas varían según la enfermedad de que se trate, en muchas ocasiones se producen solapamientos entre diversas enfermedades. Pero aún tratándose de la misma enfermedad, la clínica puede variar de un enfermo a otro hasta el punto de no coincidir en ninguna manifestación. No hay dos pacientes iguales porque no hay dos imaginarios iguales, como tampoco uno es igual a sí mismo. El Lupus eritematoso sistémico, prototipo de enfermedad autoinmune, tiene una evolución clínica en brotes, con períodos de intensa actividad y otros con actividad ligera e incluso remisión. Aunque en un mismo enfermo las manifestaciones clínicas durante estos brotes son similares nunca son iguales a las anteriores: aparece un síntoma nuevo, no aparece uno previo... En otras enfermedades, como la Artritis reumatoide o la dermatomiositis aunque el curso clínico es más crónico no son infrecuentes los períodos de reagudización desencadenados por estrés, angustia y otros factores. El diagnóstico es azaroso, se habla de criterios diagnósticos, que en el caso del Lupus ni siquiera son diagnósticos, son de clasificación. Resumiendo, se diagnostica una enfermedad si se cumplen un número determinado de criterios, que pueden aparecer simultánea o sucesivamente. Para algunas enfermedades el diagnóstico comprende además los términos de posible y probable según el número de criterios presentes.
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X CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO. PISOCANÁLISIS Y MEDICINA |
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Aunque el pronóstico de estos enfermos ha mejorado en los últimos años con tratamientos más agresivos que incluyen inmunosupresores, la morbilidad tanto dependiente de la enfermedad como del tratamiento continúa siendo alta. El tratamiento médico de estos enfermos es complejo, no existe un tratamiento específico ni se pueden establecer pautas terapéuticas uniformes. La elección del fármaco a utilizar, o el orden de fármacos, debe ser individualizado. Pese a ello, raramente se consigue la remisión de la enfermedad, término que se utiliza cuando no existe evidencia de actividad ya que, por la propia naturaleza del proceso, no se puede hablar de curación. Como vemos la clínica, el diagnóstico y el tratamiento nos hablan de la singularidad, del deseo inscrito en el cuerpo, cuerpo que habla cuando no se conoce otra manera de hablar del deseo. Lo que enferma al sujeto no es el mundo exterior -lo no propio-, es cómo se relaciona con esa realidad. El uso de inmunosupresores que tratan de eliminar las células autorreactivas sólo sirve para contener el proceso. Habrá que reconstruir el sistema de tolerancia, construir un nuevo sujeto en el que exista la diferencia y es el psicoanálisis el que posibilita construir un sujeto para el cual no sea necesaria la enfermedad. El pronóstico y el tratamiento de estas enfermedades mejorarían si el médico conoce y tiene en cuenta el mecanismo de represión inconsciente, el concepto de libido y de pulsión, los procesos del Complejo de Edipo y del Complejo de castración. Pilar
Rojas. Médico Psicoanalista
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INTERVENCIÓN Recibimos en nuestras consultas una demanda de atención clínica, mediatizada por lo general, por las madres, ellas dicen de su deseo de terminar con sus problemas, con la culpabilidad que les produce, el síntoma que no pueden remediar, en sus hijos. No encuentran remedio, porque buscan algo que creen está en ellas. Nos encontramos con una madre ansiosa, corriendo de un hijo al otro. Otras, una madre desconsolada, que llora ante la impotencia que le produce, no poder hacer nada a tiempo. Llegan con niños que no comen apropiadamente, tienen retraso en el control esfinteriano, algunas veces hasta los catorce años. Otros se encuentran inmersos en el fracaso escolar, una negativa a aceptar la ley humana, que como tal, los constituirá en un sujeto social. Nuestra modalidad de intevención hará que solicitemos la presencia paterna, se atiende también, a aquellos familiares o amigos que acompañen a los niños en la primera entrevista. Esta múltiple presencia en la anamnesis clínica, colaborará en la construcción de la historia de deseos que el psicoanálisis puntuará, logrando así, que remitan los síntomas. Todo aquel que se acerca a nuestras consultas, tiene algo para decir y ese algo además de representar la voz de su síntoma, toca en algún registro, la problemática de aquel niño o niña, para los cuales demandan atención. Podemos decir que la enfermedad del niño, deja al descubierto los fallos en la realización de la función padre, como así también de la función madre. Estas son algunas glosas que en palabras de los adultos ponen de manifiesto un desorden en la convivencia. Cuando alguno de los progenitores se ausenta, los niños pasan a dormir con el otro. Los padres se visten y desvisten en presenciade los pequeños. Creen firmemente que no hay nada que ocultar, desnudarse en su presencia, es mostrarles que no tienen inhibiciones. Duermen con la puerta de la habitación abierta. Teniendo niños en edades comprendidas entre uno y ocho años, temen no oirlos por la noche, es decir, fantasean desgracias, despertares violentos, interrupciones del sueño por vómitos o accesos de tos. Hasta una edad próxima a los diez años los duchan, con la excusa tan común de, ellos no saben lavarse la cabeza, no se enjuagan bien. Todo en el entramado donde lo prohibido y lo permitido, no se diferencian. Lo anteriormente dicho, puede producir la esperanza, ante la cual, con sólo establecer las coordenadas de un orden lógico, se resolverían las cuestiones de salud planteadas. Esto no es exactamente así, la intervención psicoanalítica produce la resituación de las funciones llevadas a cabo por hombres, mujeres y niños para que éstos puedan acogerse a los beneficios de la salud. La teoría psicoanalítica nos dio en la pluma de Freud, en 1900, La Interpretación de los Sueños, Freud nos mostró en sus escritos el funcionamiento del símbolo en sus desplazamientos, retruécanos, juegos de palabras. En 1920 al escribir Más allá del principio del placer despliega la transcripción de lo descubierto en el plano energético, esto lo lleva a la noción de pulsión de muerte. Diremos que, durante la asociación libre, en ese discurso que transcurre en el registro del error, ocurre algo a través de lo cual hace irrupción la verdad y que no es la contradicción. Se pone de manifiesto el lapsus, la acción de esos actos que triunfan. Sin el concepto de pulsión de muerte, la intervención del psicoanalista sería fallida, no sabría dónde intervenir, se limitaría a calmar la angustia. Cuando un paciente demanda atención, se puede psicoanalizar, el tratamiento lo producirá como sujeto y un sujeto es aquel que está inscripto en la realidad transformándola. Es así como todo hombre, mujer o niño, que realice la función madre o padre, pueden transformar la realidad de su familia, en su transformación.
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X CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO. PISOCANÁLISIS Y MEDICINA |
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El hombre enfermo es un ser complicado, todo neurótico constituye una complicación indeseada para la medicina, la formación médica universitaria no proporciona medio alguno, para la comprensión y tratamiento del sujeto psíquico. Cuando un niño o niña comienza a manifestarse malhumorado, irritable y distraído ni el pediatra ni el médico del seguro pueden hacer nada por él, incluso en aquellos casos en los que aparece angustia, vómitos o insomnio. El tratamiento psicoanalítico del padre y de la madre consigue muy pronto suprimir los síntomas y desrealizar la naciente modificación que se ha producido en la relación del niño con los demás. Cuando hay una enfermedad orgánica, se produce una redistribución de la libido, donde comanda el órgano herido, esa redistribución de la libido impone una gran exigencia al sujeto. El niño sufre en muchos casos el miedo a ser devorado por el padre. Miedo que encubre su negativa a aceptar la castración materna. En la infancia los deseos van a posarse sobre padre y madre y luego sobre los hermanos. La primera elección de objeto es, incestuosa. Parecería ser que todos creemos que la naturaleza nos ha provisto de un horror innato al incesto, como protección contra él. Esto no es así, cuando tenemos fuertes sentimientos con otro humano, estos sentimientos nos descubren la relación incestuosa con ese objeto. El neurótico se declara irritable, falto de comprensión y con dificultades de aceptación de las propuestas de otro semejante. Reprime las exigencias sexuales rechazadas, sobre esto, él, nada sabe, dice haber creado por propia voluntad sus síntomas. Se le imponen ideas, le cuesta apartarlas, su manera de recordar es produciendo autoreproches. Es este un pensamiento obsesivo cuyos productos pueden equivaler a muy diversos actos psíquicos, deseos, tentaciones, impulsos, reflexiones, dudas, mandatos y prohibiciones. Cuando nos presentan el acto obsesivo éste aparece despojado de afecto. En cuanto llegan a dominar una obsesión, se burlan de ella y cuando se encuentran otra vez dominados por la obsesión, producen toda clase de accidentes que apoyan en su convicción supersticiosa. Interpretar es producir un lugar, para que el paciente reconozca su participación en la producción de los milagros que suceden a los presagios. El sentimiento de culpabilidad pone de manifiesto los intensos y frecuentes deseos de muerte hacia sus semejantes, deseos que como al salvaje le permiten creer que pueden transformar lo que tocan con sus ideas. El paciente produce un proceso de trabajo en su contra, fórmulas protectoras, contra todo aquello que lo aparte de la duda, la obstinación, la tenacidad o la avaricia. Estas singularidades psíquicas se pusieron de manifiesto en el tratamiento de la madre de un niño de siete años. Llegó con diagnóstico de anorexia con dificultades en la escolarización, se quedaba dormido en las clases, en su casa pasaba horas delante del plato de comida, mientras la madre limpiaba la casa que tenía que quedar en su decir, como los chorros del oro. En esos días llegaron a consultar otros padres, traían una niña que realizaba sus funciones excrementicias en las bragas, tenía siete años, se negaba a estudiar matemáticas y lengua, dormía en la cama de sus padres. Consultan por un síntoma que es la forma de cada sujeto de gozar de su inconsciente en tanto que éste, lo determina. Trabajamos con la noción de infancia que no tiene nada que ver con desarrollo. Los niños tienen historia, son sujetos del lenguaje como los adultos, padecen celos, envidia, aman. Cuando comprueban que su madre necesita de otros para vivir, que no es totipotente, cuando se han podido preguntar ¿ella puede vivir sin mí?, empieza la operación de castración, de separación. Cuando empieza la operación de castración, yo puedo vivir sin mi madre. Volviendo a los dos tratamientos, el del niño y la niña, los realicé en encuentros semanales, durante un mes y medio de trabajo. Los padres entraron en tratamiento cuya duración fue más prolongada, ellas mostraron que la crianza de los hijos no diferencia a la madre humana, de la madre animal, ellos confirmaron que, sin psicoanálisis, esa coincidencia que tenemos con los animales, es aprovechada en contra de uno mismo. Si nos perpetuamos como animales, somos parte de la naturaleza. La cultura se fundamenta en el dominio de la naturaleza y la cohesión de los instintos. Mujer transformada en naturaleza, allí la cultura hace con ella lo que quiere, ella se deja dominar como se domina a la naturaleza para hacer cultura.
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Si ella para el mundo tiene que servir para reproducir hijos e ideología, sus pulsiones, sus deseos por otro tipo de situación gozosa, muestran que se ha producido una imposibilidad, están reprimidas. Una persona sana es aquella que conociendo la realidad la trans forma con pulsión, con deseo. Reprimiendo el pensamiento acerca de lo sexual, reprimimos todo aquello que esté asociado temporalmente a lo reprimido, el yo se empobrece, como así también el imaginario del cuerpo, donde se organizan todas las enfermedades funcionales. Ingresar al campo de lo verdaderamente humano es vivir, sabiendo que se va a morir. Somos ese sujeto habitante del lenguaje, nos constituimos como sujetos sexuados en esa sustitución de un significante por otro, el significante del deseo de la madre, por el significante del Nombre del Padre. El paciente habla, hace poesía, el psicoanalista escribe y en ese escribir lee ciertos hechos de sintaxis, donde los efectos se leen desde el texto al sentido. Texto cuyas condiciones de producción se formulan en una ley de no omisión y otra ley de no sistematización. Al plantear la incoherencia como condición concede crédito a los deshechos de la vida psíquica y también a los lapsus, sueños, síntomas, donde se inaugura la alteridad del Otro, ajeno, prehistórico, inolvidable. La pulsión de muerte nada tiene que ver con tendencias destructivas o con la agresividad, sí tiene todo que ver con la consideración de los fenómenos de repetición. La repetición está en lo que se disfraza al constituirse, lo que se constituye, disfrazándose. Hubo un momento decisivo para el psicoanálisis en el cual Freud desestimó la hipótesis de los acontecimientos reales de la infancia y escribió, el fantasma cubre lo real y hunde sus raíces en la pulsión de muerte. Agradezco al Grupo Cero haber producido un espacio donde cada uno de nosotros puede decir: vengo a transformarme. Stella
Cino Núñez. Psicoanalista
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Saussure y el Círculo de Praga producen una lingüística que no tiene nada en común con lo que antes se designaba con este nombre, se produce un corte con ella que es la barra puesta entre el significante y el significado, y esto marcaba la diferencia por la cual el significante se ordena de una manera autónoma. El significado será o no será científicamente pensable, según que posea o no, un campo de significantes diferente éste a cualquier otro campo físico que ordene la ciencia. Ninguna significación será en adelante considerada como sobreentendida. Ésta no es correspondiente a una semiótica que es la disciplina que parte del signo tomado como objeto, porque cualquier signo o indicio es un obstáculo para la aprehensión del significante como tal. El signo es algo para alguien. El signo basta para que ese alguien se apropie del lenguaje como de una simple herramienta, el lenguaje ahí hace de soporte para que el otro me entienda y así queda el lenguaje colgado de la comunicación. Es así cómo la lingüística permanecía adherida al pensamiento de que el pensamiento se comunica con la palabra. Pero a veces se comunica sin palabras y surge de antaño la figura de la telepatía que Freud tampoco dejó de aludir si bien todo quedó sin ser develado puntualmente. Algo más allá de las palabras hacía que el juego de la comunicación tuviese un más allá, y la dramática humana se filtró en la lingüística para que ésta tomara una nueva fuerza. Para Jakobson la metáfora y la metonimia, ubicadas en la cadena significante son: para la metáfora la sustitución de un significante por otro, y para la metonimia la selección en su sucesión, de lo que resultaba para esta manera de pensar que la sustitución se hace con similares a la selección con contiguos. Pero el lenguaje tenía que tener un punto de anclaje en el hombre, que se ilustra con el punto de almohadillado para ver la disrupción del significado por el significante, y que el punto habría retenido como el anclaje que el lenguaje hace en el Inconsciente. La metáfora y la metonimia fueron tomadas como el principio para llevar a cabo esta demostración, pero también cobra mucha importancia la barra sausureana, que no podía ser representativa ni la fracción, ni de la proporción, sino que más bien viene a constituir un borde real, que permite saltar del significante que flota al significado que fluye. La metáfora de esta manera opera un efecto de sentido pero no de significación, de un significante que se hace notable pero que tiene una manera de aparecer en la cadena siempre de forma metafórica. Pero como en el hacer está la poesía, ella es la que juega no sólo en el orden del sentido sino en el orden del sinsentido, ella hace y deshace, es del orden del hacer. En cambio la condensación es muy diferente, en tanto ella parte de la represión y regresa de lo imposible para poner el límite donde se instaura la categoría de lo real por lo simbólico. Y aquí, en lo real, el efecto de no-sentido, no es retroactivo en el tiempo como en el orden simbólico, sino que es un tiempo actual, es el hecho de lo real. Y el hecho es ese acto del lenguaje que hace aparecer fallidamente el significante en la cadena del significado, la cadena superior de la barra. Aparece allí abruptamente porque pertenece a otra cadena significante que en ningún caso coincide con la primera y que pertenece a otro discurso, el discurso inconsciente. De allí que surge el recurso a la metáfora, que aprehende "como si", operando a favor de la represión que es la que a su vez produce la condensación advertida ya por Freud en los Sueños. Esta manera de aparecer el significante en el significado, es del orden del inconsciente, que no es anclaje, sino aluvión del lenguaje. Para el sujeto, el inconsciente reúne y sólo él, dos condiciones, o él no es, o él no piensa. En el sueño él no piensa, y todo pasa a ser en estado de "puede ser". No es con el sentido anterior al sujeto que actúa la metonimia, es decir, con la barrera de no-sentido, es con el goce donde el sujeto se produce como corte: el que lo hace desaparecer produciendo su afanisis pero para resurgir como una superficie ligada a ese cuerpo ya marcado por el significante. Bajo lo que se inscribe se desliza la pasión del significante, o sea, el goce del Otro, ya que al estar embelesado por un cuerpo, éste se trasforma en el lugar del Otro. La metonimia opera con un metabolismo del goce, cuyo potencial está regulado por el corte del sujeto, y cotiza como valor lo que se transfiere. Esto fue muy difícil de aceptar por los lingüistas que objetaron este usufructo dado a la metonimia. Ella realiza como una operación de crédito, hace un traspaso de fondos, mecanismo inconsciente donde ingresa goce. Hacer pasar el goce al inconsciente, es decir, a la contabilidad y esto es efecto del desplazamiento, me desplazo con el desplazamiento de lo real en lo simbólico y me condenso para hacer peso de mis símbolos en lo real. Norma
Menassa. Psicoanalista
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TODOS
LOS RECUERDOS Nuestros más tempranos recuerdos infantiles son siempre objeto de un gran interés, debido a que plantean una problemática por el hecho de que las impresiones más decisivas para el porvenir del sujeto pueden no dejar tras de sí una huella en la memoria, lo cual induce a reflexionar sobre la génesis de los recuerdos conscientes. En la mayoría de las escenas infantiles importantes, el sujeto se ve a sí mismo en edad infantil y sabe que aquel niño que ve es él mismo; pero lo ve como lo vería un espectador. Es indudable, nos señala Freud, que esta imagen mnémica no puede ser una fiel reproducción de la impresión recibida en aquella época, ya que el sujeto se hallaba en el centro de la situación y no atendía a su propia persona sino al mundo exterior. Cuando aparece en un recuerdo el sujeto como un objeto entre otros objetos, puede considerarse esta oposición del sujeto actor y el sujeto evocador como una prueba de que la impresión primitiva ha experimentado una elaboración secundaria, algo así como si la huella de la infancia hubiera sufrido una traducción en una época posterior (cuando se tiene el recuerdo) al lenguaje visual. Existen además situaciones, posibles de ser contrastadas con otros personajes de la escena, donde el sujeto recuerda escenas falseadas, esto corresponde no tanto con una infidelidad de la memoria, sino con el proceso de la represión, la vida anímica como conflictos. Se recuerdan escenas que corresponden a épocas posteriores a las que data el contenido de los recuerdos. Esto acorta la distancia entre los recuerdos encubridores y los demás recuerdos de la infancia, pudiendo pensarse que todos los recuerdos infantiles conscientes nos muestras los primeros años de nuestra existencia, no como fueron, sino como nos parecieron que fueron al evocarlos luego en épocas posteriores. El
deseo siempre se realiza en presente. Entonces tales recuerdos no emergen de ningún sitio (no es que estuvieran ocultos y un ejercicio de reflexión los hiciera conscientes) sino que han sido formados, construidos en un tiempo actual, interviniendo en esta formación y en la selección de los recuerdos toda una serie de operaciones y mecanismos ajenos a la fidelidad histórica y que en realidad tienen su correlato con las representaciones finales, es decir, aquello que da cuenta del sujeto y su relación transferencial, dicho de otro modo, todos los recuerdos que acontecen en análisis tienen que ver siempre con los síntomas y con el psicoanalista. Estos recuerdos se constituyen después de lo que el sujeto piensa y por tanto no son recuerdos infantiles, sino que son fantasías actuales que generan un modo particular de recuerdo, generan el recuerdo como generan el síntoma, como una transacción entre lo reprimido y lo represor, como dos ideas contrarias (temo-deseo) trazadas en un sólo vector. Cuando Freud trabaja los recuerdos encubridores, ya ha producido el Proyecto y los Historiales de la Histeria, está trabajando aquí un concepto diferente de memoria, como memoria inconsciente, lugar de trabajo infatigable de las representaciones inconscientes, que despojadas del afecto por transferencia intrapsíquica, siguen trabajando en la oscuridad y posibilitan a través de la interpretación la producción de un pensamiento inconsciente, lugar donde somos juguetes de nuestro pensamiento. Es entre aquellos recuerdos de mi primera infancia que quiero olvidar, por intolerables (nódulo del complejo de Edipo) y lo que quiero recordar donde se juegan los recuerdos encubridores. Los hechos existen después de ser interpretados, entonces los recuerdos existen después de ser interpretados y el recuerdo o el hecho en sí no tienen ninguna importancia para el psicoanálisis, hasta pueden no haber pasado, porque el tiempo que manejamos dice que el pasado no existe, se construye en la interpretación. Lo que interesa es que el paciente cuente el recuerdo, o el sueño o el síntoma, que hable en definitiva, no importa de qué, porque en el deslizamiento significante, acontecerá el sujeto, marca indeleble de lo nunca sido en lo que será. Todo lo que cuenta el paciente sabemos que es materia prima para el trabajo psicoanalítico. Los recuerdos encubridores, lo son ¿de qué? De lo Real. Recordemos que hay una primera Represión primordial, que constituye el Ello y una represión secundaria o propiamente represión que constituye el Inconsciente. Ello es aquello inconsciente nunca reprimido y aquello inconsciente que fue previamente reprimido es el Inconsciente. Y es sobre el inconsciente, que no preexiste que se construye en análisis, que actúa la interpretación y esto posibilita que el Ello que cubre lo Real, produzca transformaciones en la realidad. El no- pienso como correlato del Ello y el no-soy como correlato del Inconsciente, nos hablan de un Pensamiento que no existe sin la interpretación psicoanalítica y de un ser que no lo es sin la escritura. Para olvidar es necesario recordar algo que no tenga que ver ni con el sexo, ni con el amor. |
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El fantasma es el soporte del deseo y cubre lo Real. Los recuerdos, a modo del objeto fetiche, encubren un deseo. El sujeto es lo que dice de él y también lo que en el intento de decirlo todo, no dice y todo aquello que no dice, diciendo por alusiones, referencias, fallidos... La historia del sujeto es una historia de deseos y el substrato donde se inscribe puede ser el cuerpo, a modo de cicatrices, o la escritura a modo de base material de las ciencias en un candidato a la muerte. Carlos
Fernández del Ganso. LA
ANGUSTIA EN EL | |||||||