ÍNDICE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA Nº 55

TEMPORADA 2002 - 2003
ABIERTA LA MATRÍCULA 

¡PORQUÉ LOS SUEÑOS NOS PARECEN A VECES TAN ABSURDOS¡

ASOCIACIÓN PABLO MENASSA DE LUCIA

SEMINARIO SIGMUND GREUD

XI CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO

LA PERVERSIÓN ES EL NEGATIVO DE LA NEUROSIS

SEMINARIO JACQUES LACAN

CULPABLE ¿DE QUÉ?

DEL SEXO: LOS NERVIOS

SEMINARIO HEGEL, MARX, HEIDEGGER

LA IDENTIFICACIÓN EN LA DEPRESIÓN

¿QUÉ ES UNA INSTITUCIÓN?

EL BOTELLÓN: PSICOLOGÍA DE LAS MASAS Y ANÁLISIS DEL YO

NO SOY CELESO NI ENVIDIOSO

PSICOANÁLISIS DESDE 100 € AL MES

EL CAMINO DE LA PULSIÓN

LA LETRA SE ENCADENA LOS MEJORES MOMENTOS DE LA CREACIÓN

ESCUELA DE PSICOANÁLISIS GRUPO CERO
TEMPORADA 
2002 - 2003

LOS SEMINARIOS SERÁN IMPARTIDOS POR PSICOANALISTAS DE LA ESCUELA DE PSICOANÁLISIS GRUPO CERO

3 AÑOS
DE DURACIÓN
UNA VEZ POR SEMANA
INFORMACIÓN E INSCRIPCIÓN

91 758 19 40
c/Duque de Osuna, 4 - 28015 Madrid - grupocero@grupocero.org

ABIERTA LA MATRÍCULA
SEMINARIOS
GRATUITOS

El psicoanálisis es un pensamiento revolucionario y de candente actualidad. La producción fundamental de la obra freudiana es el concepto de inconsciente: hay cosas que suceden en el sujeto sin que él sepa nada de ellas, y estos procesos no son azarosos, están sometidos a unas leyes, leyes de las que sólo el psicoanálisis puede dar cuenta.

El psicoanálisis cura, pero no puede ser reducido a un método terapéutico. Movimientos culturales como el surrealismo (que toca la poesía, la publicidad, el cine, la arquitectura actuales...) son imposibles de pensar si no es desde el psicoanálisis.

Para la Medicina, resulta de una ayuda inestimable tener en cuenta los aspectos psíquicos que contribuyen a la producción, mantenimiento y curación de las enfermedades orgánicas, que pueden ser un elemento fundamental en la curación del paciente.

Y así, podríamos enumerar las aportaciones que el psicoanálisis ha hecho para pensar muchas otras disciplinas.

Por todo ello, la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero viene estudiando y trasmitiendo el psicoanálisis en Madrid desde hace más de veinte años, trabajando para la formación de psicoanalistas y para la atención clínica a la comunidad.

Queremos acercar el descubrimiento freudiano a la población, como elemento para pensar la realidad y como posibilidad de transformarla. Con motivo de la celebración de estos veinte años, se han convocado los Seminarios Sigmund Freud, Jacques Lacan y Pensamiento contemporáneo (Hegel, Marx, Heidegger), gratuitos, en las mismas condiciones que el seminario pago de tres años de duración, un encuentro semanal de dos horas. Las clases serán impartidas por psicoanalistas de la Institución. Los interesados en cursar estos seminarios, deberán realizar una entrevista previa con uno de los psicoanalistas de la Escuela.

SEMINARIO SIGMUND FREUD

El psicoanálisis es un pensamiento revolucionario y de candente actualidad. La producción fundamental de la obra freudiana es el concepto de inconsciente: hay cosas que suceden en el sujeto sin que él sepa nada de ellas, y estos procesos no son azarosos, están sometidos a unas leyes, leyes de las que sólo el psicoanálisis puede dar cuenta.

El psicoanálisis cura, pero no puede ser reducido a un método terapéutico. Movimientos culturales como el surrealismo (que toca la poesía, la publicidad, el cine, la arquitectura actuales...) son imposibles de pensar si no es desde el psicoanálisis.

Para la Medicina, resulta de una ayuda inestimable tener en cuenta

los aspectos psíquicos que contribuyen a la producción, mantenimiento

y curación de las enfermedades orgánicas, que pueden ser

un elemento fundamental en la curación del paciente. Y así, podríamos

enumerar las aportaciones que el psicoanálisis ha hecho para

pensar muchas otras disciplinas.

Por todo ello, la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero viene estudiando

y trasmitiendo el psicoanálisis en Madrid desde hace más de

veinte años, trabajando para la formación de psicoanalistas y para

la atención clínica a la comunidad.

Queremos acercar el descubrimiento freudiano a la población,

como elemento para pensar la realidad y como posibilidad de transformarla.

Con motivo de la celebración de estos veinte años, se ha

convocado el Seminario Sigmund Freud gratuito en las mismas

condiciones que el seminario pago de tres años de duración, un

encuentro semanal de dos horas. Las clases serán impartidas por

psicoanalistas de la Institución. Los interesados en cursar este

seminario, deberán realizar una entrevista previa con uno de los

psicoanalistas de la Escuela.

Programa del primer año:

A. APROXIMACIÓN A UNA TEORÍA DE LA LECTURA

• Concepto de ruptura.

• Concepto de trabajo.

• Múltiple determinación y sobredeterminación.

• Tiempo real y tiempo histórico.

• La lectura, base material de las ciencias.

• Lectura como producción.

 

B. LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS

• Método de interpretación onírica.

• El sueño es una realización de deseos.

• La deformación onírica.

• Material y fuentes de los sueños.

• El trabajo del sueño.

• El olvido de los sueños.

• La regresión.

• La realización de deseos.

• Interrupción del reposo por el sueño. La función del sueño. El

sueño de angustia.

• El proceso primario y el secundario. La represión.

• Lo inconsciente y la conciencia. La realidad.

 

STAFF
EXTENSIÓN UNIVERSITARIA
DIRECTOR:
Miguel Oscar Menassa
c/DUQUE DE OSUNA, 4
28015 MADRID (ESPAÑA).
Teléfono y Fax: 91 758 19 40

C/MANSILLA, 2686 PB 2 1er Cuerpo
(14 25) BUENOS AIRES (ARGENTINA).
Teléfono: 4966-1710/13
www.grupocero.org
MADRID: grupocero@grupocero.org
BUENOS AIRES: grupocero@sinectis.com.ar

Con Kant llegó el sujeto cognoscente, tanto el sujeto que conoce como el objeto a conocer dejaron de ser esenciales para ser transcendentales, dejando de ser transcendentes en sí mismos. El trabajo pasó del lado del objeto cognoscente al del sujeto cognoscente, pero tampoco pudo pensarse la formación del científico.

Hasta aquí el conocimiento era considerado como algo instintivo, un conocimiento que no comportaba saber, es decir transformación.

Con Freud llegó una manera de concebir el saber como una transformación que no comportaba conocimiento, porque o se transforma el sujeto cognoscente o se transforma la teoría, es decir la formación del científico pasaba por un transformarse para conocer, un transformarse por los conceptos, pues los conceptos no toleran la inalterabilidad de las definiciones. Se hablará por primera vez del deseo del científico, del deseo del analista, como necesario para la producción de una ciencia y también para su acción transformadora de la realidad.

El conocimiento como un saber que transformaba tanto al sujeto cognoscente como al objeto a conocer, por eso que el sujeto supuesto al saber cayó tanto del lado del psicoanalista como del lado del paciente o psicoanalizante, pasando a ser una operación donde psicoanalista y psicoanalizante son dos elementos significantes, necesarios pero no suficientes.

Leer a Lacan es aprender que todo está estructurado como lenguaje, desde el sujeto hasta el síntoma, desde la posición del psicoanalista hasta la posición neurótica y la posición psicótica, pues ningún sujeto supone a otro sujeto, ni ningún especialista supone una enfermedad o un síntoma sino que sólo el significante supone a un sujeto y no para otro sujeto sino para otro significante.

Si el síntoma es una metáfora, no es ninguna metáfora decirlo, puesto que además es una metáfora del sujeto, mientras que el deseo es una metonimia.

Podemos decir que los histéricos no ciegan a causa de un pensamiento, sino que la idea de no ver es la expresión exacta de la situación psíquica y no la causa de la situación. Hay algo que no quiere ver.

El psicoanalista se distingue porque hace de una función que es común a todos los hombres un uso que sólo está a su alcance si está en formación, puesto que tiene que aprender a ceder el sillón al psicoanálisis.

El psicoanálisis es la ciencia del lenguaje habitado por el sujeto, por eso que el ser humano está capturado y torturado por el lenguaje, su único trauma. El lenguaje es su amo absoluto y la muerte,

una palabra más.

SEMINARIO JACQUES LACAN

Programa del primer año:

1) Jaques Lacan

a) Situación histórica. Comentario general de su obra.

b) Vuelta a Freud.

c) Propuesta de lectura.

2) El estadio del espejo como formador de la función del yo (je), tal como se revela en la experiencia analítica.

a) Un lactante frente al espejo: control y júbilo.

b) El estadio del espejo como identificación.

c) El Yo como función y como símbolo.

d) Las formaciones del Yo: superyó, Yo ideal, Ideal del Yo.

3) Cuerpo, yo y sujeto

a) De la psicología a la metapsicología.

b) Esquema de los dos espejos y narcisismo.

c) Dialéctica intersubjetiva. Esquema L.

d) La estructura del sujeto: real, simbólico e imaginario.

e) Esquema R. La realidad y lo real.

f) Producción del sujeto.

g) Ideal del Yo. Nombre del Padre. Edipo.

4) Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano.

a) Sujeto de la ciencia. Verdad y saber. Sujeto del inconsciente.

b) Sujeto del enunciado y sujeto de la enunciación. Cadena significante y pulsión. Grafos 1 y 2.

5) La carta robada

a) Cuento de Edgar Allan Poe.
b) Propuesta de lectura del cuento: repetición de escenas,
recorrido de un significante y causación de sujetos.
c) Repetición e insistencia de la cadena significante.
d) El orden simbólico.
e) Ley y efectos determinantes para el sujeto: forclusión,represión y denegación.
f) Del texto a la letra.

PSICOANÁLISIS Y MEDICINA
-Segundo Encuentro-
XI CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO
«No podemos terminar con el alma, sólo podemos curarla». 

EXTENSIÓN UNIVERSITARIA: 
LA REVISTA DE PSICOANÁLISIS DE MAYOR TIRADA DEL MUNDO


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SEMINARIO HEGEL, MARX,
HEIDEGGER

La Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero ofrece el Seminario "Fundamentos del Pensamiento Contemporáneo" como una forma de volcar a la comunidad un bien escaso: diversos modos de aprender a pensar.

Alineamos tres nombres propios: Hegel, Marx, Heidegger. Tres nombres que no cierran en ningún lado, pues son los nombres de creaciones problemáticas, abiertas a la historia y sus desafíos. En realidad, nombres de encrucijadas esenciales para el devenir del pensamiento, para el lugar que ese proceso les va otorgando, más allá de los avatares biográficos o bibliográficos. La importancia de un pensamiento se mide con una doble vara. La primera es la relación con su propia dimensión impensada. La segunda por lo que permite pensar cuando los ecos de la época en que nació y vivió, ya se han apagado. Los de nuestros tres pensadores, que en realidad es el número de una red que no puede contabilizarse, han palidecido.

Sin embargo, la fuerza de lo que pensaron sigue golpeándonos con insistencia. Desconocerlos es una irresponsabilidad, pues cada uno de ellos es muchos, son baúles "llenos de nombres".

¿Por qué Hegel? Porque para opinar sobre lo que sea el pensamiento dialéctico, la negatividad, el lenguaje fuera de los esquemas representativos y comunicacionales, etc, debemos atravesarlo, poner su pensamiento en el límite, para que desde ahí aflore su fecundidad.

¿Por qué Marx? Porque para discutir su teoría de la ideología, del valor, de la forma dinero, de su prospectiva sobre el capitalismo tardío -el actual-, el fetichismo generalizado, etc, debemos transitar los escarpados y bellos recodos de su relato científico.

¿Por qué Heidegger? Porque para asimilar el paso que hace dar al pensamiento indiscerniblemente ligado a la escritura donde habita y la "casa del ser" en que habla; donde toda la metafísica occidental queda cuestionada, debemos saber que el abismo, a partir de él, ya no se sitúa entre lo que piensa uno u otro grupo, tal o cual sector, sino entre cada una de las palabras, con que vamos diseñando nuestro pensamiento.

¿Por qué la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero considera imprescindible un seminario sobre los fundamentos del pensamiento contemporáneo? Porque desea impulsar, como los demás seminarios, aires que ayuden a disipar los tiempos de tinieblas en que vivimos. Intentando, por otro lado, disolver los microfascismos que nos rondan y se nos trata de imponer, de manera inquietante.

Finalmente, ¿por qué se brinda fuera de todo afán lucrativo?

Porque es gratis, más no gratuito, en el sentido de sobrante o inútil.

Así que gratis no significa "sin costo alguno", ya que la Escuela debe seguir pagando sus instalaciones, empleados, etc, mientras los profesores pagan con su tiempo y disponibilidad. Que éste y otros seminarios, sean, ahora sí, gratuitos tiene que ver con un don, una devolución, a la comunidad de aquello que lenta y sistemáticamente le ha sido sustraído. O sea, diferentes orientaciones de pensamiento de las cuales debemos partir, aún para acordar o discordar con sus variantes y conclusiones.

FUNDAMENTOS DEL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO
CUESTIONES PREMILIMINARES AL SEMINARIO GENERAL

• La problemática

• La trama de pertenencia

• La preteridad de los conceptos

• Spaltung y des-apropiación

• La cuestión de la tradición

• Arrancando desde lo no pensado

• Hegel, Marx, Heidegger

DESDE 100 € AL MES
1 sesión semanal
PEDIR HORA EN EL TELÉFONO:
91 541 47 60
DEPARTAMENTO DE CLÍNICA PSICOANALÍTICA
ESCUELA DE PSICOANÁLISIS 
GRUPO CERO

El Tratamiento psicoanalítico es eficaz en:

Depresión, ansiedad, miedos, obsesiones, problemas sexuales, problemas de pareja, impotencia sexual o laboral, fracaso escolar, orientación vocacional, enfermedades como las jaquecas, la anorexia nerviosa y la bulimia.

Y es de gran ayuda terapéutica en:

La obseidad, enfermedades autoinmunes, asma, úlcera, cáncer...

momgallery
www.momgallery.com

SEMINARIO
SIGMUND FREUD
IMPARTIDO POR

MIGUEL OSCAR MENASSA
DIRECTOR DE LA ESCUELA
DE PSICOANÁLISIS GRUPO CERO

MIÉRCOLES A LAS 19 h.
Matrícula: 120 euros
Mensualidad: 150 euros durante 12 meses

INFORMACIÓN E INSCRIPCIONES:
(91) 758 19 40

EL BOTELLÓN.
PSICOLOGÍA DE LAS MASAS
Y ANÁLISIS DEL YO

Durante los fines de semana y fechas festivas, numerosas personas de diversas edades y clases sociales se reúnen en un acto social y grupal denominado BOTELLÓN. En dicho encuentro, chicos y chicas, hombres y mujeres se reúnen bajo un mismo lema: compartir el acto de beber generalmente de un mismo recipiente donde se han mezclado diversas sustancias alcohólicas. El acto se repite y bajo un mismo concepto que es el de la grupalidad, es decir, todos comparten el mismo acto y para incluirse en dicha estructura de grupo, se debe participar de lo que debe ser común para todos: beber.

En 1921, el Doctor Sigmund Freud escribió un libro titulado "Psicología de las masas y análisis del Yo", en el cual dice que entre la psicología individual y la psicología social o colectiva no hay oposición, es decir, el hombre cuando se aisla, para alcanzar la satisfacción de sus instintos raramente lo consigue prescindiendo de los otros semejantes, por lo tanto, en la vida anímica individual, siempre están integrados los otros, ya sea como modelo a imitar, como objeto amoroso, como auxiliar o como adversario. Por lo tanto, la psicología individual es al mismo tiempo y desde un principio psicología social. El Doctor Freud se pregunta qué es una masa y por qué medios ejerce una influencia sobre los propios individuos que la componen. Es decir, si el botellón, lo podemos calificar como un fenómeno de masas, podemos preguntarnos qué es lo que cohesiona a todas esas personas y por qué el propio acto de reunirse en masa ejerce sobre cada individuo una influencia similar.

Todos los que participan del botellón se hallan fundidos como si fueran una unidad e individuos que por separado no se atreverían a realizar ciertos actos, son capaces de llevarlos a cabo bajo la influencia del botellón. El botellón como significante que cohesiona a los individuos en dicho acto donde se produce una exaltación o intensificación de la emotividad y la sensación es la de estar entregados todos a una pasión que los une en lo que llamamos el encuentro con el otro.

Hay una elevación de la afectividad y una coerción en estas personas que se agrupan bajo una energía que denominaremos LIBIDO.

La definición de libido es la de una energía de las pulsiones relacionada con todo aquello de ser susceptible de ser comprendido bajo el concepto de amor. Hay que pensar que lo que les une se basa en un tipo de renuncia basado en la necesidad de los demás. Por lo tanto, entre los individuos que forman la masa del botellón, les une unos lazos libidinosos, de manera que cualquiera puede con cualquiera del grupo, es decir, entre todos ellos pueden con más. Una cierta promiscuidad que no sería como tal permitida fuera de ese contexto, se permite pero bajo el significante botellón. No hay ideal del yo, hay un reemplazo por un mismo objeto, a consecuencia de haberse establecido entre ellos una general y recíproca identificación del yo. Es cierto que los trastornos en el comportamiento que acontecen en estos individuos surgen bajo una especie de instinto social, una potencia de sentimientos de poder, cediendo a una forma de ser que individualmente jamás hubiera cedido.

Algo de la moral sexual que acontece en estos encuentros masivos se desvanece, de modo que bebiendo es más fácil acercarse a los otros para encontrarse dentro de una sexualidad de estructura infantil, en el sentido que hay un modo de ser en el de los individuos que forman estos grupos, que podríamos definir como inmadurez de la propia sexualidad. Podemos decir que el botellón, esconde una timidez sexual tras la apariencia de dicha celebración.

Si nos vamos a los estudios sobre la sexualidad infantil, el Dr. Freud, ya nos hablaba de la mítica fase oral donde la boca y los labios quedaban erogeneizados después del contacto con el pecho de la madre. Pecho que a la vez que saciaba la necesidad de comer, producía una primera sensación placentera, inconfundible y duradera, en el sentido que constituye una estructura dentro del desarrollo psíquico humano. Nos podemos preguntar qué se esconde tras el acto de beber, tras el acto de chupetear el vaso compartido.

La respuesta bien puede ser el encuentro con la madre mítica que un día nos salvó dándonos lo mejor de ella misma. Tener relaciones afectivas o sexuales entre personas, no nos garantiza nada del encuentro, en el sentido que no es lo mismo un acto para la conciencia que para el inconsciente. Si sabemos que la tendencia del inconsciente es a manifestarse ante cualquier posibilidad, hay que pensar que en las cuestiones de masas, o de grandes grupalidades, la conciencia individual se desvanece para dar paso a los procesos más inconscientes. La relación de cada individuo con aquella parte del cuerpo de la madre yace como deseo pero reprimido, por lo que cualquier situación que se preste a una analogía similar, el deseo inconsciente acontece bajo cualquier disfraz. Beber y chupetear se diferencian bien poco, por lo tanto, hay que pensar que en el acto del botellón hay un desplazamiento de deseos inconsciente, ya que beber y tomar la teta viene a ser para lo inconsciente un acto del mismo orden, el encuentro con una madre cuyas ubres nunca se secan, cuyas ubres nunca dejan de manar amor.

Miguel Martínez. Médico Psicoanalista
Getafe: 91 682 18 95


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EL CAMINO
DE LA PULSIÓN

La transferencia es la puesta en acto de la realidad del Inc., en tanto que es sexualidad. La sexualidad está presente y en acción en la transferencia, en ciertos momentos se manifiesta en la forma del amor, ¿entonces debemos preguntarnos si el amor es el momento acabado, que nos presentifica la sexualidad en la transferencia?

A esto se opone de manera clara el texto de Freud que tiene por objeto las pulsiones y sus vicisitudes.

Este artículo abarca en primer lugar el desmontaje de la pulsión y en segundo lugar el examen del acto de amor y nos enseña que con respecto a la finalidad biológica de la sexualidad, la reproducción, las pulsiones tal como se presentan a la realidad física, son pulsiones parciales.

Las pulsiones en su estructura en las tensiones que establecen, están ligadas a un factor económico. Este factor económico depende de las condiciones en las que se ejerce el Principio de Placer a un nivel que es el del Real-Ich. Concebimos al Real-Ich como el sistema nervioso central en tanto que funciona no como un sistema de relaciones sino como un sistema destinado a asegurar una cierta homeostasis de las tensiones internas.

A causa de la realidad del sistema homeostático, la sexualidad no entra en juego más que bajo la forma de pulsiones parciales. La sexualidad participa en la vida psíquica de una manera que debe acomodarse a la estructura de hiancia del Inconsciente.

En realidad, si la sexualidad bajo la forma de pulsiones parciales no se hubiese manifestado como toda la economía del intervalo, a la experiencia analítica podría convenir el término neutro de energía psíquica, pero faltaría lo que constituye la presencia de la sexualidad.

Desde los Tres ensayos para una teoría sexual, Freud pudo plantear que la sexualidad, tanto en el niño como en el adulto sólo tienen que ver con lo que de la sexualidad pasa a las redes de la constitución subjetiva, a las redes del significante ya que la sexualidad se realiza sólo por la operación de las pulsiones en tanto son pulsiones parciales, parciales con respecto a la finalidad biológica de la sexualidad.

Lo fundamental a nivel de cada pulsión es el ir y volver en el que se estructura. Qué es esta reversión significante. Desde el principio Freud nos presenta como adquirido el que ninguna parte de este recorrido pueda ser separada de su ir-y-volver de su reversión fundamental, del carácter circular del recorrido de la pulsión.

Además en el voyeurismo y en el sado masoquismo, marcará que no hay dos tiempos en estas dos pulsiones sino tres. Hay que tomar en cuenta la vuelta en circuito de la pulsión, de lo que aparece pero también de lo que no aparece en un tercer tiempo que hay que entender no como que ya hubiera uno, o sea, el sujeto de la pulsión, sino que lo nuevo es ver aparecer un sujeto.

Ahora bien, si la pulsión puede satisfacerse sin haber alcanzado lo que con respecto a una totalización biológica de la función sería la satisfacción en su finalidad de reproducción, se debe a que es pulsión parcial y que su fin no es otro que ese retorno en circuito.

... "la pulsión parcial cerrándose en su satisfacción..." "la boca que se besa a sí misma".

Son metáforas freudianas. Lo que obliga a distinguir esta satisfacción del puro y simple autoerotismo de la zona erógena es ese objeto que a menudo confundimos con aquel en el que la pulsión se cierra. Este objeto de hecho no es más que la presencia de un hueco, de un vacío, ocupable, nos dice Freud, por cualquier objeto, cuya instancia no conocemos sino bajo la forma del objeto perdido, a minúscula. El objeto a minúscula no es el origen de la pulsión oral, queda introducido por el hecho de que ningún alimento satisfará jamás a la pulsión oral a no ser contorneando el objeto que eternamente falta.

A pesar de las apariencias no podemos considerar que existe continuidad entre la fase anal y la fase fálica, que existe relación de metamorfosis natural. No existe nigún paso de engendramiento entre una de las pulsiones parciales y las siguientes. El paso de la pulsión oral a la pulsión anal no se produce por un proceso de maduración sino por la intervención de algo que no pertenece al campo de la pulsión, por la inversión de la demanda del Otro.

Con la metáfora de un fundido de lava, alude Freud a la estructura fundamental, algo que sale de un borde que redobla su estructura cerrada y siguiendo un trayecto que da la vuelta del que nada asegura la consistencia más que el objeto, en calidad de algo que tiene que ser contorneado, la manifestación de la pulsión en una forma de sujeto acéfalo, pues todo se articula en términos de tensión y no tiene más relación con el sujeto que de comunidad topológica.

El Inconsciente se sitúa en las hiancias que la distribución

de las catexis significantes distribuyen en el sujeto, por cuanto algo en el aparejo del cuerpo está estructurado de la misma manera es a causa de la unidad topológica de las hiancias en juego; la pulsión halla su papel en el funcionamiento del Inconsciente, lo que nos indica, una estructura radial en la que el sujeto no se encuentra aún ubicado, lo que por el contrario define la manera en que el sujeto se sitúa en ella.

María Chévez. Psicoanalista
Madrid: 91 541 75 13

¿POR QUÉ LOS SUEÑOS
NOS PARECEN A VECES
TAN ABSURDOS?

Los humanos no renunciamos nunca a aquello que nos hizo gozar.

Las fantasías del adulto no son más que una continuación del juego del niño.

El primer contacto que el niño tiene con el mundo son sus padres, llamamos "función madre" a esa función (independientemente de que la cumpla o no la madre biológica del sujeto), que mantiene con vida a ese ser indefenso que es el recién nacido. Ese va a ser el primer gran amor del niño, su madre. La llamamos madre fálica porque el niño le hace esa atribución de haberle salvado la vida, el falo es una atribución que el niño le hace a la madre. Es frente al primer no: "con tu madre no", que el niño tiene que renunciar a ese amor incestuoso, pero hemos dicho que no estaba dispuesto a renunciar jamás a aquello que lo había hecho gozar, por tanto, la relación con la madre, lejos de ser abandonada, deviene inconsciente. Esto es lo que llamamos la escisión del sujeto, en realidad, no hay sujeto psíquico antes de esta escisión. Esa es la sutileza de lo psíquico, su constitución en consciente e inconsciente. A partir de ahí, lo reprimido trabaja como una fuerza constante para manifestarse en la conciencia, y toda la vida del sujeto se organiza para negar ese deseo inconsciente. Sabemos desde Freud que los sueños son una realización de deseos. Este deseo que se realiza en el sueño, el deseo sexual, infantil, reprimido, tiene necesariamente que deformarse para ser aceptado por la conciencia, esto es lo que da la apariencia de absurdo a los sueños. Lo que se nos aparece como sueño en la conciencia es el sueño manifiesto; cuando el paciente asocia libremente sobre el sueño, llega a una serie de ideas latentes (que son preconscientes, es decir, que son capaces de conciencia). El trabajo que va desde los deseos inconscientes hasta las ideas latentes, y de ahí al contenido manifiesto, es el trabajo real del sueño. Se sirve de una serie de operadores: la condensación, el desplazamiento, la puesta en escena y la elaboración secundaria. El desplazamiento consiste en un cambio del acento psíquico, una representación intolerable para la conciencia es despojada de su carga, para cargar otra representación más tolerable, que ya puede pasar la censura.

Merced al desplazamiento es que se pueden ver en el sueño efectos de la condensación, como la formación de personas mixtas (una imágen de un conocido del soñante, que aparece en el sueño pero tiene varios rasgos de otras personas, como si se tratase de la superposición de varias fotografías), etc. Pero no se trata de meterse en la cabeza del soñante, ni de bregar por las profundidades en busca del inconsciente, porque el inconsciente no está en ninguna profundidad, sino que para cada uno, se construye en análisis. El psicoanalista parte de la materia prima que es el discurso manifiesto del soñante (del relato que el soñante hace del sueño), reconstruye los operadores: condensación, desplazamiento, y construye, por interpretación, el deseo inconsciente. Y el deseo inconsciente tiene una otra lógica que la racional, no juzga, no calcula, sólo le interesa transformar, sólo le interesa expresarse. El sueño nos puede parecer absurdo inicialmente, carente de sentido, sólo antes de ser interpretado, una vez sometido a análisis, ese sueño tiene un sentido y su sentido es la realización de un deseo, el deseo queda realizado en ese otro escenario que es la realidad psíquica.

Alejandra Menassa de Lucia. Médico-Psicoanalista
Madrid: 91 758 19 40

PSICOANÁLISIS 
PARA TODOS

ATENCIÓN CLÍNICA 
4 SESIONES AL MES $ 60
La atención clínica estará a cargo
de psicoanalistas de la Escuela
Mansilla, 2686 PB 2 - Capital Federal
Teléfonos: 4966 1713/10
BUENOS AIRES


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XI CONGRESO INTERNACIONAL GRUPO CERO. PSICOANÁLISIS Y MEDICINA
 - Segundo encuentro-

CULPABLE ¿DE QUÉ?
MANIFESTACIONES DEL SENTIMIENTO INCONSCIENTE
DE CULPABILIDAD EN LOS PROCESOS PENAL Y CIVIL

No queremos abolir la justicia, queremos agregarle a la justicia 
la capacidad de detectar las diferencias.
Segundo Manifiesto Grupo Cero (15/10/75)

El procedimiento civil entra en escena cuando hay pactos que no se han podido construir o cuando la ley nos obliga, dada nuestra supuesta intención de construirlos. Son relaciones privadas, que rotas en algún lugar, dejan de serlo, para ponerlas en la circulación pública, de la justicia.

La regulación del proceso civil en el inicio del siglo XIX se encontraba en La Partida III y en el libro XI de la Novisma Recopilación de 1805.

El comienzo de las reformas se muestra en la Constitución de 1812 y especialmente en algunos Decretos de las Cortes de Cádiz (los más destacados son: A) El Decreto de 9/10/1812, reglamento de las Audiencias y Juzgados de 1ª Instancia, se contenían tres clases de juicios: 1) El verbal; 2) El ordinario; 3) Un juicio intermedio sin denominación. B) Decreto de 26/9/1835, Reglamento provisional para la Administración de Justicia. C) La Ley de 10/1/1838, provisional para la substanciación de los juicios de menor cuantía, se da nombre al juicio intermedio, es un proceso plenario rápido, se regula bajo los principios de oralidad, concentración, impulso de oficio, y en el que todos los plazos eran perentorios e improrrogables.

D) La instrucción del marqués de Gerona 30/9/1853, referida al proceso ordinario, en la que se trataba de hacer frente a los abusos y corruptelas en las que habían convertido este procedimiento.

Aquellos que consiguieron que estas dos últimas reformas fueran derogadas, fueron los que se encargaron de la redacción de la primera ley procesal civil, la LEC de 1855.

Aquí se marca como principio fundamental en el derecho civil:

"El impulso procesal se confía a las partes", es decir que el procedimiento civil no puede iniciarse de oficio, por decisión del Juez, sino que debe ser a instancia de parte o sea por una decisión de la parte actora.

Para variar, el legislador cae en una exageración y da a las partes la potestad de solicitar del Juez que declare terminada una instancia procesal, y abra otra, cuando a ellos les parezca conveniente. Es decir, los plazos los controlaban los justiciables, vicio este que la realidad, pronto nos muestra insoportable, porque podían eternizarse innecesariamente los procedimientos. Esta ley proclama la escritura como principio básico.

Mantiene parcelas importantes de secreto en las actuaciones, en la práctica de la prueba no se admitía: 1. Ni la publicidad general o para el público. 2. Ni la presencia de la parte contraria en las pruebas de confesión o testifical, con lo que se limitaba el principio de contradicción.

El juicio de menor cuantía se desvirtúa.

En 1868 hay un hito fundamental que es el decreto de la unificación de fueros, en la que se suprimían los tribunales de comercios convirtiéndose los ordinarios en los únicos competentes para conocer de la aplicación del derecho privado y del derecho mercantil.

Quedó en pie la peor solución, dado que la experiencia de siglos del proceso mercantil simplemente desapareció. La siguiente LEC es de 1881 que es la que ha estado en vigor hasta el 8/1/01. Esta ley nace vieja, porque trata de mantener lo existente, sin introducir verdaderas reformas.

Sí plantea algunos cambios, que eran ya intolerables, por ejemplo, el secreto de las actuaciones desaparece.

La realidad nuevamente, impone una huida del texto articulado.

A) Se huye del juicio de mayor cuantía. Era un procedimiento muy complejo y por tanto no adecuado para tratar la gran cantidad de asuntos al que estaba destinado. En 1881 el tope mínimo de la cuantía era de 1500 pts, en 1984 pasó a 100 millones y en 1992 se elevó a 160. Acabó siendo el juicio de menor cuantía el que tomó estos asuntos. En su origen le correspondían los casos entre 250 y 1500 pts., en 1992 pasa a los de cuantía entre 800.000 y 1600.000.000 pts. Además a esa tramitación, se mandaron los asuntos de cuantía indeterminada, fue como un cajón desastre, lo que no estaba claro se admitía por ese procedimiento.

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B) Huida de la propia Ley. Surgieron un número extraordinario de procesos especiales, produciéndose una verdadera proliferación procedimental. Este fenómeno se considera como un defecto técnico procesal. Se dieron más de 40 modos diferentes de tramitar asuntos en primera instancia, es decir, 40 procesos especiales.

Esto respondía a la exigencia de las fuerzas sociales, capaces de lograr del legislador la creación de tutelas propias frente a la tutela normal.

Determinados títulos de derechos (sobre todo los de propiedad) y determinados grupos sociales (grandes acreedores), consiguieron que sus asuntos tuvieran un trato privilegiado.

La LEC sufrió grandes reformas, grandes parches, dado que se manifestó que pudo más o menos, hacer frente a los conflictos de una sociedad predominantemente rural, pero no a una sociedad urbana.

En la actualidad la LEC es de 1/2000, en la que hay dos tipos de juicios: el verbal (donde predomina la oralidad, su cuantía es de 500.000. También se destina a recoger muchos procedimientos especiales que han desaparecido para tomar esta nueva forma. Se mantienen los referidos a ciertos Derechos (propiedad) y los referidos a grandes acreedores. Y el juicio ordinario (predominan la escritura, su cuantía debe ser superior a 500.000).

Aún es una ley desconocida, debemos esperar a su aplicación para saber de ella.

Es la práctica la que va a decidir donde debe transformarse la ley, cuales son sus talones de Aquiles. Lo que sucede es que se actúa cuando el enfermo está grave. Como hemos visto en la historia, nuestra legislación ha tenido siempre lagunas, ha tenido dificultades con su aplicación, de manera, que quizá los que se deban modificar tendrían que ser los legisladores, modificar la mirada, tener en cuenta al otro a la hora de realizar la ley, porque si no, sus productos, tan importantes, para la sociedad, seguirán adoleciendo de vicios.

A pesar de tener una LEC, se podría decir que cada uno elige cómo será su procedimiento. Es como si cada uno eligiera la ley que lo regulará.

Si una pareja se quiere separar, está obligada a interponer una Demanda en los Juzgados mediante Abogado y Procurador. Si estoy dispuesto a tener una conversación, si tolero un pacto, esto hará que se haga de mutuo acuerdo, por tanto el trámite será rápido.

Se presenta el escrito correspondiente, acompañado de un convenio que regule las circunstancias futuras. Los cónyuges se ratifican en su petición. Si hay hijos menores de edad o incapaces, el Ministerio Fiscal defenderá sus intereses en el convenio. El juez aprobará el convenio en todo o en parte. Si lo hace en su totalidad se dicta la Sentencia, dando por zanjado el tema y si fue en parte se conversa nuevamente (algo impensable pero probable) o el auto correspondiente aprueba medidas no acordadas por los cónyuges, cabe recurso de apelación. Mientras que la sentencia y el auto que aprueben en su totalidad la propuesta del convenio sólo puede ser recurrida por el Fiscal defendiendo los intereses del menor o incapaz.

Si no fueran capaces de ese arreglo, se acude a una separación contenciosa, que ya no es una separación, es una batalla legal, en la que además hay que tener en cuenta que el funcionario ya no está contento porque le obligan a hacer un trabajo que podría haberse ahorrado, si se tiene que proveer un escrito un día lo hará el siguiente, si se tiene que elegir día de juicio será tarde, si su horario es a las once comenzará a las once y cuarto.

El Juez también está algo disgustado y es probable que a los testigos que se los suele oír, pero no escuchar, los escuche y es probable que empiece a hacerse preguntas que no debería hacerse incluso puede solicitar la práctica de pruebas de oficio y por tanto se alarga el asunto. Cuando no hay acuerdo, la fase probatoria por Ley es de gran importancia, es un trámite necesario, y aunque los cónguyes admitan los hechos, éstos deben probarse. Se contempla que en cualquier momento del proceso se pueda cambiar de una separación contenciosa a una de mutuo acuerdo, "siempre hay posibilidad para el pacto deseado por la ley".

El siguiente procedimiento podría ser una herencia en la que hay un testamento pero el acuerdo entre los coherederos no es completo y se litiga, o un accidente de tráfico en el que las compañías no están conformes con la responsabilidad que les atribuyen y litigan, es decir, podría ser cualquier procedimiento.

Lo más sencillo es acogerse a las típicas frases "la justicia es lenta" o "así va la justicia". Se crea la fantasía que su caso es el único caso y por tanto deberá ser algo rápido o que ellos lo hubieran resuelto antes, se niega la realidad porque si han llegado a ese lugar es que "no han podido arreglarlo antes".

No se toman el trabajo de pactar y se deja en manos de los Jueces, quienes no pueden actuar con la misma discrecionalidad que podían haberlo hecho las partes, si no que tienen que tomar los hechos probados, que la astucia de los abogados y procuradores han permitido que llegue a sus manos, y en base a ello, ceñirse al entramado que los textos legales les proporcionan para emitir su dictamen.

¿Qué se ha conseguido? La resolución del asunto tardará en producirse.

Se crean casos con nombres y apellidos pero sin historia. El Juez debe ser justo, imparcial e independiente de lo contrario será sancionado.

Lo que importa es que los artículos aplicados cuadren. El procedimiento será aséptico, frío y estará a merced de las diversas interpretaciones que los juzgadores puedan dar.

Hernán Kozak Cino
Integrante del Seminario Sigmund Freud


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LA IDENTIFICACIÓN EN LA DEPRESIÓN

El hombre no abandona gustoso ninguna de las
posiciones de su libido, aún cuando les haya
encontrado ya una sustitución.
Freud, "Duelo y Melancolía"

-Una ponencia, un significante que me represente como sujeto para el significante Congreso-

EL PROCESO DE IDENTIFICACIÓN, CONSTITUYENTE Y TRANSFORMADOR

Para el psicoanálisis la identificación es una operación transformadora, muy importante en el funcionamiento del aparato psíquico, esencial en la constitución del sujeto y en la formación del yo.

"Donde ello era, yo ha de advenir". Las identificaciones son las que forman al yo, pero el yo tendrá que ser desarrollado, ya que "en el sujeto no existe, desde un principio, una unidad comparable al yo". Antes de que haya yo, el ello directamente establece una identificación con el padre o con la madre indistintamente puesto que "no son objeto de una valoración distinta antes del descubrimiento de la diferencia de los sexos"; en esta identificación, no hay padre y madre, hay ser viviente. Es "la primera y más importante identificación del individuo" previa a toda carga de objeto puesto que aún no hay yo, la instancia que efectúa la elección de objeto y mantiene el vínculo libidinal; es la base del ideal del yo. Sobre una parte del ello que se pierde para siempre se va a generar el ideal del yo, que es el primer rasgo de la identificación simbólica al Otro, lo que regulará los procesos imaginarios.

La identificación primordial, entonces, es una identificación simbólica, generadora del ideal del yo.

De otro orden es la identificación imaginaria que es formadora del yo, es decir, le confiere una forma, puesto que el yo es imagen.

Lacan planteó el "estadio del espejo" como matriz de toda futura identificación, mostrando que su tiempo es el recorrido del sujeto desde la insuficiencia a la anticipación; sería aquel momento mítico en el cual el niño de seis meses, sintiéndose un cuerpo fragmentado, se coloca frente a un espejo, en el que ve una imagen que le subyuga por su completud. Él se siente posterior a su imagen como si ésta fuera otro. El lugar de la imagen se constituye como lugar de todo otro. El yo ideal, imaginario, corporal, será producto del impacto de la imagen completa sobre un cuerpo fragmentado.

El yo, al sujeto psíquico, le viene dado desde el otro; nos constituimos desde el otro, siendo el primer otro nuestra propia imagen; "el registro imaginario es el lugar donde todo lo que soy está en el otro y no sólo todo lo que soy sino todo lo que quiero ser."

Duelo y melancolía

Hasta ahora, unos apuntes acerca de la participación de la identificación en la constitución del sujeto psíquico en general, pero ¿qué ocurre en la melancolía?

Freud la estudia "comparándola con el duelo, afecto normal paralelo a ella".

El estado de duelo es la reacción a una pérdida importante para el sujeto: un ser querido, o una abstracción equivalente (patria, libertad, ...). Tanto el sujeto en estado de duelo como el que ha caído en la melancolía cesa de interesarse por el mundo exterior, pierde la capacidad de amar, padece una inhibición de sus funciones. Lo que les distingue es que en el melancólico hay "una extraordinaria disminución de su amor propio, o sea un considerable empobrecimiento de su yo" que se traduce en reproches y autoacusaciones, pudiendo llegar a una delirante espera de castigo, y en cambio en el estado de duelo no.

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"En el duelo, nos explicamos la inhibición y la falta de interés, por la labor de duelo que absorbe al yo. La pérdida desconocida, causa de la melancolía, tendría también, como consecuencia, una labor interna análoga, a la cual habríamos de atribuir la inhibición que tiene efecto en este estado. Pero la inhibición melancólica nos produce una impresión enigmática, pues no podemos averiguar, qué es lo que absorbe tan por completo al enfermo." Averiguarlo es lo que permitió a Freud producir la novedad del mecanismo que acontece en la melancolía.

La identificación en la melancolía

Así como en el duelo el mundo aparece como pobre y vacío, en el melancólico es su propio yo lo que se aparece al sujeto como miserable, indigno de toda estimación, moralmente condenable. Es implacable en su autocrítica, describiéndose como inútil, pequeño, indigno y sin iniciativa ni ideas propias, y ante los demás no cesa de rebajarse con tanta persistencia que parece hallar en ello una intensa satisfacción. Podemos deducir, por la similitud de este estado con el del duelo, que en el caso del melancólico el sujeto ha padecido la pérdida de un objeto, infiriendo de sus manifestaciones que la pérdida ha tenido efecto en su propio yo.

"Si oímos pacientemente las múltiples acusaciones del melancólico, acabamos por experimentar la impresión de que las más violentas resultan, con frecuencia, muy poco adecuadas a la personalidad del sujeto, y en cambio, pueden adaptarse, con pequeñas modificaciones, a otra persona, a la que el enfermo ama, ha amado o debía amar.". Investigando estos casos se confirma tal hipótesis, que nos da la clave del cuadro patológico: "los reproches con los que el enfermo se abruma, corresponden en realidad, a otra persona, a un objeto erótico, y han sido vueltos contra el propio yo.".

"También la conducta de los enfermos, se nos hace ahora más comprensible. Sus lamentos son acusaciones.". Por eso no se avergüenzan ni esconden "sus miserias".

¿Cuál es el proceso que ha desembocado en esta afección?

El sujeto había realizado una elección de objeto y establecido un vínculo libidinal con otro que había así devenido un ser muy querido.

Éste le abandona, le ofende profundamente o le trata de modo tal que el sujeto cae en un profundo desengaño. Ello no produce la sustracción de la libido del objeto y el enlace con uno nuevo, es decir una sustitución del objeto amado. La pérdida de este objeto es demasiado insoportable para el sujeto, por lo cual se produce un mecanismo inconsciente para evitarla; como si el sujeto dijera: "tengo que encontrar alguna manera, para evitar este desgarro, no puedo subsistir sin él, quiero evitar su pérdida a cualquier precio".

Lo que se ha producido es una identificación del yo con el objeto perdido. Un proceso descrito brillantemente por Freud: "La sombra del objeto cayó así sobre el yo, que a partir de este momento pudo ser considerado como una instancia especial, como un objeto y, en realidad, como el objeto abandonado. De este modo, se transformó la pérdida del objeto en una pérdida del yo, y el conflicto entre el yo y la persona amada, en una discordia entre la crítica del yo y el yo modificado por la identificación.".

El "yo es un residuo de las cargas de objeto abandonadas y contiene la historia de tales elecciones de objeto"; la "transmutación de una elección erótica de objeto en una modificación del yo, es, para el yo, un medio de dominar al ello y hacer más profundas sus relaciones con él, si bien a costa de una mayor docilidad, por su parte.

Cuando el yo toma los rasgos del objeto, se ofrece, por decirlo así, como tal, al ello, e intenta compensarle la pérdida experimentada, diciéndole: "Puedes amarme, pues soy parecido al objeto perdido."

En la disolución del Edipo, se produce un abandono de la carga de objeto de la madre -o del padre-, en cuyo lugar surge una identificación; después del redoblamiento surgirá el Ideal del yo en una "segunda vez". La identificación segunda es aquella por la cual el superyo queda instalado en el sujeto como heredero del Complejo de Edipo.

¿Cuáles son las condiciones características que posibilitan que en el sujeto que padece una melancolía se produzca este proceso tan peculiar, conforme al cual el enlace libidinal al objeto se convierte en una identificación del yo con el objeto perdido? "Por un lado, tiene que haber existido una enérgica fijación al objeto erótico y por otro, en contradicción con la misma, una escasa resistencia de la carga de objeto. Esta contradicción parece exigir (...) que la elección de objeto haya tenido efecto sobre una base narcisista, de manera, que en el momento en que surja alguna contrariedad, pueda la carga de objeto retroceder al narcisismo." Recordemos que en la elección de tipo narcisista se elige lo que uno es (a sí mismo), lo que uno fue, lo que uno quisiera ser, a la persona que fue parte de uno mismo.


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La particular manera de enlace libidinal del melancólico hace que no sopore la pérdida del objeto, pero a la vez la resistencia para soltarlo sea débil, por lo tanto fácilmente pueda producir otro destino para la carga libidinal, que no sea enlazarse a otro objeto equivalente sino al propio yo del sujeto, con lo cual se produce una conservación del objeto por introyección en el yo. La escasa resistencia de carga promueve el abadono del enlace objetal y la aparición en su lugar del enlace narcisista.

"La identificación narcisista con el objeto se convierte entonces en un sustitutivo de la carga erótica, a consecuencia de la cual no puede ser abandonada la relación erótica, a persar del conflicto con la persona amada.". Por tanto, el amor al objeto se conserva a pesar del abandono del objeto.

El "trabajo" de identificación

El melancólico "es, realmente, tan incapaz de amor, de interés y de rendimiento como dice, pero todo esto es secundario y constituye, según sabemos, un resultado de la ignorada labor que devora su yo y que podemos comparar a la labor del duelo." ¿A qué labor puede estarse refiriendo Freud? Al "trabajo" de identificación, que supone que el yo pierda una parte de sí, parte de sus atributos, y se convierta, en determinados rasgos concretos, en el objeto perdido.

El abandono del objeto por la sustracción de la libido que le vincula con el yo, no puede realizarse de una vez. El objeto es representado inconscientemente por innumerables impresiones. Desligar la libido de ellas es un proceso lento y paulatino, "las lamentaciones del enfermo, fatigosas por su monotonía, proceden, sin embargo, cada vez de una distinta fuente inconsciente. Cuando el objeto no posee para el yo una importancia tan grande, intensificada por mil conexiones distintas, no llega su pérdida a ocasionar un estado de duelo o de melancolía. La realización paulatina del desligamiento de la libido es, por tanto, un carácter común del duelo y la melancolía; se basa probablemente en las mismas circunstancias económicas, y obedece a los mismos propósitos.".

Este proceso acarrea consecuencias que pueden ser muy graves para el sujeto, ya que en la melancolía "la relación con el objeto queda complicada por el conflicto de ambivalencia".

La ambivalencia afectiva

"La pérdida de objeto erótico constituye una excelente ocasión para hacer surgir la ambivalencia de las relaciones amorosas.". Así como el duelo sólo es provocado por la muerte del objeto, las causas de la melancolía son mucho más numerosas. "Comprenden todos los casos de ofensa, postergación y desengaño, que pueden introducir en la relación con el objeto, una antítesis de amor y odio, o intensificar una ambivalencia preexistente."

En la melancolía se traban múltiples combates aislados en derredor del objeto, combates en los que el odio y el amor luchan entre sí; el odio para deslligar a la libido del objeto y el amor para evitarlo.

Estos combates se desarrollan en el sistema inconsciente. (En cambio, en el duelo no hay nada que se oponga al acceso de tales procesos a la conciencia.). "La totalidad de estos combates, provocados por la ambivalencia, queda sustraída a la conciencia hasta que acaece el desenlace característico de la melancolía", que consiste en que "la carga de libido amenazada abandona por fin el objeto; pero sólo para retraerse a aquel punto del yo del que había emanado. El amor elude de este modo la extinción, refugiándose en el yo. Después de esta represión de la libido puede hacerse consciente el proceso, y se representa a la conciencia como un conflicto entre una parte del yo y la instancia crítica."

"Cuando el amor al objeto, amor que ha de ser conservado, no osbtante el abandono del objeto, llega a refugiarse en la identificación narcisista, recae el odio sobre este objeto sustitutivo, calumniándolo, humillándolo, haciéndole sufrir y encontrando en este sufrimiento una satisfacción sádica. El tormento, indudablemente placiente, que el melancólico se inflige a sí mismo, significa, análogamente a los fenómenos correlativos de la neurosis obsesiva, la satisfacción de tendencias sádicas y de odio, orientadas hacia un objeto, pero retrotraídas al yo. 

En ambas afecciones, suele el enfermo conseguir, por un camino indirecto, su venganza de los objetos primitivos, y atormentar a los que ama, por medio de la enfermedad, después de haberse refugiado en ésta, para no tener que mostrarles, directamente, su hostilidad. La persona que ha provocado la perturbación sentimental del enfermo y hacia la cual se halla orientada su enfermedad, suele ser una de las más íntimamente ligadas a él. De este modo, la carga erótica del melancólico, experimenta un doble destino. Una parte de ella retrocede hasta la identificación, y la otra, bajo el influjo del conflicto de ambivalencia hasta la fase sádica."

"Este sadismo nos aclara el enigma de la tendencia al suicidio, que tan interesante y tan peligrosa hace a la melancolía."

El mecanismos psíquico del suicidio
"El análisis de la melancolía nos muestra que el yo no puede darse muerte sino cuando el retorno de la carga del objeto le hace posible tratarse a sí mismo como un objeto; esto es, cuando puede dirigir contra sí mismo la hostilidad" generada por "un objeto, hostilidad que representa la reacción primitiva del yo contra los objetos del mundo exterior. Así, en la regresión de la elección narcisista de objeto, queda el objeto abandonado; más, a pesar de ello, ha demostrado ser más poderoso que el yo."

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