ÍNDICE EXTENSIÓN UNIVERSITARIA Nº 64 |
|||||||
|
DETERMINISMO, CREENCIA EN LA CAUSALIDAD Y EN LA SUPERSTICIÓN |
|||||||
![]() |
|||||||
|
ESCUELA DE PSICOANÁLISIS
Y SEMINARIOS
GRATUITOS c/ DUQUE DE OSUNA, 4 - 28015 MADRID- grupocero@grupocero.org LOS SEMINARIOS SERÁN
IMPARTIDOS POR PSICOANALISTAS DE LA ESCUELA DE PSICOANÁLISIS GRUPO
CERO. |
|||||||
|
El psicoanálisis es un pensamiento revolucionario y de candente actualidad. La producción fundamental de la obra freudiana es el concepto de inconsciente: hay cosas que suceden en el sujeto sin que él sepa nada de ellas, y estos procesos no son azarosos, están sometidos a unas leyes, leyes de las que sólo el psicoanálisis puede dar cuenta. El psicoanálisis cura, pero no puede ser reducido a un método terapéutico. Movimientos culturales como el surrealismo (que toca la poesía, la publicidad, el cine, la arquitectura actuales...) son imposibles de pensar si no es desde el psicoanálisis. Para la Medicina, resulta de una ayuda inestimable tener en cuenta los aspectos psíquicos que contribuyen a la producción, mantenimiento y curación de las enfermedades orgánicas, que pueden ser un elemento fundamental en la curación del paciente. Y así, podríamos enumerar las aportaciones que el psicoanálisis ha hecho para pensar muchas otras disciplinas. Por todo ello, la Escuela de Psicoanálisis Grupo Cero viene estudiando y trasmitiendo el psicoanálisis en Madrid desde hace más de veinte años, trabajando para la formación de psicoanalistas y para la atención clínica a la comunidad. Queremos acercar el descubrimiento freudiano a la población, como elemento para pensar la realidad y como posibilidad de transformarla. Con motivo de la celebración de estos veinte años, por tercer año consecutivo, se han convocado los Seminarios Sigmund Freud, Jacques Lacan y Fundamentos del Pensamiento Contemporáneo (Hegel, Marx, Heidegger), gratuitos, en las mismas condiciones que el seminario pago de tres años de duración, un encuentro semanal de dos horas. Las clases serán impartidas por psicoanalistas de la Institución. Los interesados en cursar estos seminarios, deberán realizar una entrevista previa con uno de los psicoanalistas de la Escuela. SEMINARIO SIGMUND FREUD PROGRAMA DEL PRIMER AÑO: A. APROXIMACIÓN A UNA TEORÍA DE LA LECTURA • Concepto de ruptura. • Concepto de trabajo. • Múltiple determinación y sobredeterminación. • Tiempo real y tiempo histórico. • Lectura como producción. • La escritura, base material de las ciencias. B. LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS • Método de interpretación onírica. • El sueño es una realización de deseos. • La deformación onírica. • Material y fuentes de los sueños. • El trabajo del sueño. • El olvido de los sueños. • La regresión. • La realización de deseos. • Interrupción del reposo por el sueño. La función del sueño. El sueño de angustia. • El proceso primario y el secundario. La represión. • Lo inconsciente y la conciencia. La realidad. SEMINARIO JACQUES LACAN PROGRAMA DEL PRIMER AÑO: 1) La ciencia y la verdad. 2) Posición del inconsciente. 3) El estadio del espejo como formador de la función del yo. |
4) La agresividad en psicoanálisis. 5) El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma. 6) Las variantes de la cura-tipo. 7) La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud. 8) Subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano. 9) La significación del falo. 10) Ideas directivas para un congreso sobre la sexualidad femenina. 11) El discurso analítico. a) Encore. b) De un discurso que no fuera semblante. c) El reverso del psicoanálisis. d) Televisión. 12) Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. a) Inconsciente. b) Repetición. c) Transferencia. d) Pulsión. 13) Lo real, lo simbólico y lo imaginario. a) R.S.I. b) La Tercera. c) El Sinthome 14) Transferencia y transmisión. a) La relación de objeto. b) La lógica del fantasma. c) El acto analítico. d) La ética. e) La transferencia. f) La identificación. g) La angustia. h) El saber insabido. i) L’Etourdit. j) De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la psicosis. k) Las psicosis. SEMINARIO FUNDAMENTOS DEL PENSAMIENTO CONTEMPORÁNEO CUESTIONES
PREMILIMINARES • La problemática. • La trama de pertenencia. • La preteridad de los conceptos. • Spaltung y des-apropiación. • La cuestión de la tradición. • Arrancando desde lo no pensado. • Hegel, Marx, Heidegger. |
||||||
20
AÑOS DE LA FUNDACIÓN DE LA ESCUELA DE |
|||||||
|
EXTENSIÓN
UNIVERSITARIA: |
|||||||
|
|
|||||||
|
LA LEY DE LA SOBREDETERMINACIÓN En el ser hablante, que somos, no hay nada que nos llegue del exterior a nosotros mismos o de nosotros a nosotros mismos que no sea previamente procesado. Pero ¿qué quiere decir proceso? Letra muerta o letra viva para el sujeto, quiere decir que ha habido proceso o no ha habido proceso, ha habido implicación o no la ha habido, ha habido sólo racionalización o ha habido implicación inconsciente. Freud propone la complejidad de un aparato psíquico que en su forma más simple es una articulación de inconsciente y preconsciente- consciente, de manera que nada llega al sujeto, nada llega a la conciencia del sujeto que no llegue previamente al inconsciente o al preconsciente. Y nos dice que en el inconsciente la energía está libre, los significantes están libres, mientras que en el preconsciente- consciente la energía está ligada a representaciones de palabra, los significantes están ligados a representaciones de palabra. Una condición es que lo inconsciente no se hace consciente sino por medio de la interpretación, es decir en transferencia y con asociación libre, mientras que lo preconsciente con una pequeña dosis de atención puede alcanzar el grado de consciente. Entre lo inconsciente y lo preconsciente-consciente hay una censura constituyente, una barrera que no se puede atravesar, sólo algunas ramificaciones del inconsciente bajo el precio de una deformación pueden manifestarse en el preconsciente y después en la conciencia, y sólo si alcanza algunas de las consideradas manifestaciones de lo inconsciente: sueño, lapsus, olvido, tropiezo, acto casual, síntoma, chiste, repetición, negación, etc... El sujeto puede relacionarse con él mismo, con los otros, o con cualquier otra realidad con implicación inconsciente o de manera superficial, es decir sólo con su preconsciente, por ejemplo, puede leer queriendo conocer con una memoria preconsciente o puede dejarse leer por el texto lo que le llevará a saber, a transformarse con la lectura, es decir puede saber con una memoria inconsciente. Los enunciados de cada sujeto muestran si el sujeto está implicado o si habla para hacer ruido, con procesamiento psíquico o sin procesamiento. Es por eso que todo proceso es proceso primario y secundario, puesto que se lee desde el enunciado, se escucha desde el saber teórico de que no hay dicho del sujeto que no tenga que someterse a esta doble versión, lo cual quiere decir que si no sabemos escuchar no podremos interpretar lo que el sujeto habla, y por eso decimos que siempre se dice más de lo que se dice y menos que lo dicho. Implicación inconsciente quiere decir que sólo después sabremos, que sólo si seguimos conversando sabremos, y por eso decimos que las conversaciones se hacen, que es el futuro el que determina, nunca el pasado, y que la sobredeterminación es teórica, quiere decir que si el sujeto está implicado habla con efectos de metáfora y metonimia, con sustitución significante, es decir hablando de otros, y con desplazamiento del afecto. Por eso podemos decir que cuando un sujeto tiene miedo a esto, miedo a lo otro, miedo a tal, miedo a cual, lo que es verdadero es que tiene miedo, aunque a lo que dice tener miedo es falso, debido al desplazamiento significante. Para hablar de sí mismo lo hace por medio de otros, mientras que para hablar de sus afectos lo hace hablando de sus afectos a otras cosas. Así podemos decir que el síntoma es una metáfora y el deseo es una metonimia, por eso la metáfora se liga a la cuestión del ser y la metonimia con su falta, por eso que la metáfora siempre es metáfora del sujeto y la metonimia es metonimia de su deseo. Que todo proceso psíquico sea proceso primario y secundario, sea con proceso inconsciente y proceso preconsciente-consciente no quiere decir que todo proceso preconsciente-consciente sea proceso secundario. Podríamos decir que es por proceso que es primario y secundario, es por acto que la palabra del que habla es enunciado y enunciación. Ni el amor es un sentimiento ni el habla es un sonido, todo en el ser hablante es un acto significante en el cual no pueden |
faltar ni el otro imaginario (un otro semejante), ni el Otro simbólico (un otro hablante, un lugar del significante, un lugar del lenguaje). Amarse por medio de la propia imagen es narcisista, es un espejismo de amor, amor que lleva a la destrucción del otro y de mí mismo, mientras que amarse por medio del otro es simbólico, pero evidentemente no es sin interpretación, es decir cuando nos sentimos amados por el otro es que nos amamos, cuando nos sentimos despreciados por el otro es que nos despreciamos, por eso habría que interpretar que alguien que antes nos amaba y ahora nos desprecia es porque hemos pasado de amarnos a despreciarnos y después el otro siguiendo nuestro proceso ha transformado su posición de amar en posición de despreciar. La realidad se produce y está determinada por nuestra relación con nuestro interior excluido, es decir que traicionarnos a nosotros mismos trae consecuencias y produce circunstancias, aún cuando después leamos, sin tener en cuenta los procesos psíquicos, que las circunstancias nos han llevado a esa situación. No hay casualidad ni causalidad que no sea psíquica, por eso decimos que lo producido por una máquina está sobredeterminado por la máquina que lo produce. Así decimos que una fotografía está sobredeterminada por la máquina con que se ha hecho, un sueño está sobredeterminado por la máquina de soñar que es el aparato psíquico del soñante, así como el juego de cara o cruz está sobredeterminado por las reglas del juego de la tirada de una moneda, y el juego de dados está sobredeterminado por la regla del juego de los dados. Ninguna sobredeterminación abolirá el azar, pero el azar es un hecho consecuencia de la ley. Pues como dice el poeta: ninguna tirada de dados abolirá el azar. El poeta también dice que lo que la realidad no me ha dado, ha sido previamente rechazado por mí, y que nadie me convence de lo que no estoy previamente convencido. Amelia
Díez Cuesta. Psicoanalista
|
||||||
|
|
|||||||
|
Uno de los criterios de salud que va a plantear Freud en su texto Duelo y melancolía es la capacidad de sustitución. Frente a la pérdida de un objeto, el sujeto puede identificarse con el objeto, perder una parte de su yo, y caer así en la melancolía, o puede sustituir al objeto perdido. Luego, la capacidad de sustitución es otro de los criterios de salud y sustituir no significa cambiar un objeto por otro, más que de sustitución se trataría de suma. Lacan va a criticar la concepción médica de salud en cuanto es considerada como una especie de equilibrio, de armonía. La enfermedad, para la medicina, sería el desorden, el desequilibrio. En la idea de equilibrio habría una idea de adaptación, y esto va en contra precisamente del propio proceso analítico puesto que no se trata de ninguna adaptación. La idea de adaptación remite al sometimiento a los modelos ideológicos del Estado. El proceso analítico produce precisamente autoconocimiento y autotransformación, frente a la interpretación hay como un desequilibrio, una zozobra, una desadaptación en todo caso. En la sustitución está en juego el desplazamiento. Cuando las cosas cambian, es más sano el que acepta que algo cambió, que hubo una transformación. No hay armonía en el sujeto psíquico, más bien la armonía perdida es lo que durante toda la vida se trata de encontrar sin poder encontrarla. Y porque no la encontramos es que vivimos. La vida es ese lugar pequeño entre la tendencia a conseguir la armonía y el no conseguirla, nos dirá Freud en Más allá del principio del placer. Estamos enfermos por hablar, nuestra única enfermedad es hablar, en tanto como seres hablantes, somos mortales, los animales se mueren, como nosotros, pero morirse y ser mortal no es la misma cosa, ser mortal es saberse mortal. Todos los hechos de nuestra vida están destinados a no darnos cuenta que estamos enfermos de eso, y entonces enfermamos. Ser un ser parlante implica que nací de padre y madre y que voy a morir. La salud consiste precisamente en gozar de ser un ser mortal, es decir, que habla. Freud afirmará que todos los productos del sujeto, incluso la enfermedad y la muerte, tienen que ver con su deseo. El sujeto biológico muere cuando el sujeto psíquico deja de desear. Quizá sólo aceptando que nuestra enfermedad es ser mortales, moriríamos de muerte biológica, no necesitaríamos morir prematuramente. Enfermarse es una manera burda, torpe, de sentir el cuerpo. Una de las aportaciones más novedosas de Menassa al concepto de salud, es la de incluir en él la creación, la creatividad. No hablamos del concepto de salud que manejan los sistemas sanitarios, donde la salud queda siempre definida por la clase que la posee y todo creativo que no contribuya con su creatividad al sostenimiento del sistema burgués, termina siendo un marginado. El que no puede escribir está tan enfermo como el que no puede hablar. La enfermedad mantiene una esperanza, una ilusión, la posibilidad de curarse, la posibilidad de estar sano. El que no tiene salud, ambiciona tener salud, como tienen otros. Todo para no darse cuenta de que cuando cure, aún seguirá siendo mortal. Convierto una falta constitutiva: mi propia mortalidad, en una falta soluble, la enfermedad. En cuanto a la relación del dinero con la salud, Freud nos dice: Lo más costoso en esta vida es la enfermedad... y la tontería. Menassa afirma que el dinero es salud, no un medio para conseguir la salud, sino salud en sí mismo. Las enfermedades banales tienen que ser pensadas como momentos de decadencia en el intercambio de sexo y de dinero. En el lenguaje está todo lo posible, las palabras se pueden articular unas a otras de cualquier manera, cualquier palabra puede articularse con cualquier palabra. Esa es mi enfermedad o mi salud, eso que yo articulo, ese es mi ser. Incluso el envejecimiento tiene que ver con sentir en el cuerpo lo que debería ser sentido en la palabra. Alejandra
Menassa de Lucia. Médico-Psicoanalista
|
DETERMINISMO,
CREENCIA EN
LA CAUSALIDAD Y EN LA En Psicopatología de la vida cotidiana un texto publicado por Freud en 1901, nos dice el autor con respecto al olvido de nombres propios, que no sólo se olvida, sino que, además, se recuerda erróneamente. Ciertas insuficiencias de nuestro funcionamiento psíquico y ciertos actos aparentemente inintencionados, se demuestran motivados y determinados por motivos desconocidos por la conciencia. Freud trabaja el olvido de nombres, las equivocaciones orales, actos casuales, actos fallidos, equivocaciones en la lectura y escritura, para elaborar la participación permanente del inconsciente en un cualquier acto o pensamiento del sujeto. De modo que no es necesario estar enfermo, para pedir psicoanálisis. En lo psíquico no existe nada arbitrario ni indeterminado, de modo que no es posible, por ejemplo, pensar un número ni un nombre con absoluta y total libertad voluntaria. Si se analiza la aparente arbitrariedad se demostrará, en todos los casos, su estricta determinación, cuya existencia no se creía posible. Todo número que hacemos surgir en nuestra conciencia o todo nombre tiene una significación bien definida, es decir, el sujeto está implicado en esa cifra. La elección de números favoritos no deja tampoco de estar en relación con la vida del sujeto y presenta un cierto interés psíquico. Nos muestra Freud, la existencia de procesos mentales de gran coherencia, y que sin embargo permanecen desconocidos para la conciencia. Gran número de personas alegan, en contra de la afirmación de un absoluto determinismo psíquico, su intenso sentimiento de convicción de la existencia de la voluntad libre. Esta convicción "sentimental" no es incompatible con la creencia en el determinismo. No hay actividad psíquica en la que no participe lo inconsciente. Freud trabaja para ejemplificar, el determinismo psíquico, la conducta de los paranoicos y los fenómenos de la superstición. Un rasgo singular y generalmente observado de la conducta de los paranoicos es el de interpretar y utilizar como base de posteriores deducciones, dándoles gran importancia, los pequeños y triviales detalles que observan en la conducta de los demás, detalles a los que las personas normales ni siquiera prestamos atención. Nos cuenta el ejemplo de un paranoico que dedujo que existía una confabulación entre todos los que le rodeaban por haber visto al salir de viaje que toda la gente, que quedaba en la estación al partir el tren, hacía un mismo o parecido gesto con una mano. Todo lo que en los demás observa es significativo e interpretable. El paranoico proyecta en la vida psíquica de los demás lo que en la suya existe inconscientemente. En la paranoia se hacen conscientes muchas cosas que en los individuos normales o en los neuróticos permanecen en lo inconsciente, y cuya existencia en este sistema sólo por medio del psicoanálisis llega a revelarse. El paranoico tiene "razón" en cierto sentido, percibe algo que escapa al individuo normal, pero el desplazamiento de lo así percibido en otros semejantes, en lugar de aceptar que está en él, anula el valor del conocimiento adquirido. Los fenómenos de la superstición, nos aportan otros datos sobre el conocimiento desplazado e inconsciente de la motivación de los funcionamientos casuales y fallidos. Nos dice Freud, no creo que un suceso en el que toma parte mi vida psíquica me pueda revelar la futura conformación de la realidad, pero sí que una manifestación inintencional de mi propia vida psíquica me descubre algo oculto que pertenece también exclusivamente a ella. En el texto escribe: creo en accidentes casuales exteriores (reales), pero no en una casualidad interior (psíquica). Por lo contrario el supersticioso ignora en absoluto la motivación de sus actos casuales y funcionamiento fallidos y cree en la existencia de casualidades psíquicas. El supersticioso proyecta hacia el exterior una motivación que el normal busca en el interior, así mismo el supersticioso interpreta el accidente por un suceso real lo que Freud reduce a un pensamiento. Pero en el supersticioso el elemento oculto corresponde a lo que en el normal es lo inconsciente y a ambos nos es común el impulso a no dejar pasar lo casual como tal, sino a interpretarlo. La superstición es originada por impulsos hostiles y crueles reprimidos. La superstición es en gran parte un temor a desgracias futuras, y aquellas personas que frecuentemente desean mal a otras, pero que a consecuencia de una educación orientada hacia la bondad han reprimido tales deseos, rechazándolos hasta lo inconsciente, están especialmente próximas al temor de que como castigo a dicha maldad inconsciente les acaezca alguna desgracia que caiga sobre ellos viniendo de la realidad exterior. El sujeto siempre está implicado en lo que le pasa. Sólo se puede ser culpable de haber cedido en el deseo. Carlos
Fernández del Ganso. Psicoanalista |
||||||
|
|
|||||||
|
El inconsciente psicoanalítico es el fruto de la represión ligada a ciertas fases del desarrollo infantil centradas sobre el Complejo de Edipo. En la represión hay exclusión de la conciencia de ciertas relaciones. La represión entraña la atracción propia de una situación excluida de la conciencia y el desconocimiento y ceguera en el sistema consciente y todo lo que está coordinado a esta situación, tiende a reunirse a la masa de lo reprimido: es el sistema de lo inconsciente el que tiene inercia propia y que continúa atrayendo a esta esfera de amnesia todo lo que está conexo y molesta su realización al sujeto -por ejemplo haber vivido tal situación edípica. En los sujetos neuróticos todo esto está bastante electivamente localizado alrededor de la relación al padre y a la madre, por eso que el Complejo de Edipo aparte de tener una función normativizante también tiene sus incidencias sobre la génesis de las neurosis. Toda la dificultad para el ser humano, antes de la sexualidad propiamente genital es ser un Yo que se reconoce y se aliena en el otro. La sexualidad requiere de un plano cultural. Por eso que el sujeto va a tener que situarse por relación al padre. El padre introduce un nuevo modo de referencia a la realidad porque viene a interrumpir un goce en el sujeto que en cierta manera debe serle arrebatado. Este es el papel del Complejo de Edipo que viene a superponerse a la estructuración primitiva de la madre en tanto alimentadora. En los sujetos varones, la función del padre es central en la realización del Edipo porque condiciona el acceso del hijo hacia algún tipo de virilidad. ¿Qué ocurre si se produce cierta falta en la función formadora del padre? El padre podría tener cierto modo de relación como para que el hijo adopte una posición femenina pero no será por temor a la castración. Tenemos el ejemplo de esos hijos delincuentes o psicóticos que proliferan a la sombra de una personalidad paterna. La imposibilidad de asumir la realización del significante padre a nivel simbólico hace que le quede la imagen a la que se reduce la función paterna. Es una imagen que no se inscribe en ninguna dialéctica triangular pero cuya función de modelo, de alienación especular, le da peso a todo el sujeto y un punto de enganche que le permite aprehenderse en el plano imaginario. Si la imagen cautivante es desmesurada, si el personaje en cuestión se manifiesta simplemente en el orden de la potencia y no del pacto, aparece una relación de agresividad, de rivalidad, de temor.... En la medida en que la relación permanece en el plano imaginario, dual y desmesurado, no tiene la significación de exclusión recíproca que conlleva el enfrentamiento especular, sino la otra función, la de captura imaginaria. La imagen adquiere en sí misma y de entrada la función sexualizada sin necesitar intermediario alguno, identificación a la madre o a quien sea. El sujeto adopta una posición intimidada. La relación imaginaria se instala sola, en un plano que es deshumanizante porque no deja lugar para la relación de exclusión recíproca que permite fundar la imagen del yo en la órbita que da el modelo, más logrado, del otro. La alienación es aquí radical, no está vinculada con un significado anonadante como sucede en cierto modo de rivalidad con el padre sino en un anonadamiento del significante. Esta verdadera desposesión primitiva del significante será lo que el sujeto tendrá que cargar y aquello cuya compensación deberá sumir largamente en su vida, a través de una serie de identificaciones puramente conformistas a personajes que le darán la impresión de qué hay que hacer para ser hombre. Así es como la situación puede sostenerse largo tiempo y cómo los psicóticos viven compensados. Tienen aparentemente comportamientos ordinarios considerados como viriles hasta que de golpe, se descompensan. Miguel
Martínez. Médico Psicoanalista
|
La coincidencia de tres condiciones de carácter singular –el orden, la tacañería y la obstinación- en un mismo individuo, indicaba según la investigación pertinente, una acentuación de los componentes erótico-anales en la constitución de tales reacciones predominantes. Esta primera formulación, fue presentada por Freud como un hecho de la observación clínica, con sobrados alcances en su eficacia terapéutica, en trastornos varios como pueden ser, el estreñimiento crónico o las hemorroides, atravesadas por las tendencias crematísticas de los sujetos. Esta idea expuesta en 1908, fue trabajada también en 1913 y 1915, cuando Freud, vuelve sobre el tema y reafirma la hipótesis de que todas y cada una de las tres condiciones citadas: la avaricia, la minuciosidad y la obstinación, nacen de estas fuentes, en especial al trabajar sobre la disposición a la neurosis obsesiva. También es interesante, señalar, que las relaciones afirmadas, entre el erotismo anal y la tríada indicada de condiciones de carácter, no deben esperarse hallar, en una especial acentuación del "carácter anal", en aquellos adultos en los que perdura el carácter erógeno de la zona anal. Por otra parte, los resultados hacen suponer otros complejos del carácter, que dejarán transparentar su derivación de las excitaciones de zonas erógenas; se puede apuntar, la "ardiente ambición" de los individuos que en su infancia padecieron enuresis. En este sentido, podemos leer en Freud, una hipótesis para trabajar acerca de la constitución del carácter, producto de las pulsiones parciales, que se enuncia en la siguiente fórmula: "Los rasgos permanentes del carácter son continuaciones de las pulsiones invariables primitivas, sublimaciones de los mismos o reacciones contra ellos". Hay un ejemplo respecto del erotismo anal, que Freud escribe y relata, más o menos en los términos siguientes: Un paciente le dijo a Freud: un amigo mío que había leído su libro Tres ensayos para una teoría sexual, me habló sobre él, estaba en todo de acuerdo, excepto en un pasaje, que, aunque comprendía su significado como en el resto, le cayó como tan grotesco y cómico que se sentó a reír cerca de un cuarto de hora. El pasaje decía: "Uno de los signos más claros de una futura excentricidad o nerviosidad, se ve en aquel infante que se resiste obstinadamente a evacuar sus intestinos, al ser colocado en la bacinilla; él se resiste a dicha función hasta el momento que elige para efectuarla. Por supuesto que no le preocupa ensuciar la cama, su única ansiedad es no perderse el placer subsidiario relacionado con la defecación". La imagen de este infante sentado en la bacinilla y deliberando, acerca de si toleraría una restricción de esta índole, sobre su libertad de voluntad y sintiéndose también, ansioso de no perderse el placer enlazado a defecar; esto fue lo que le causó a mi amigo una intensa hilaridad. Unos veinte minutos después, mientras nos servíamos cocoa, observó de pronto y sin mayores preliminares: "Te digo que al ver la cocoa frente a mí, me acordé de repente de una idea que siempre tenía de niño. Solía frecuentemente creerme el fabricante de cocoa, Van Houten (lo pronunció Van Hauten) y que yo era el poseedor de un importante secreto para fabricar esta cocoa. Todos trataban de sacarme ese secreto que era una dádiva para la Humanidad, pero me lo guardaba cuidadosamente para mí. No sé la razón porqué me fijaba particularmente en Van Houten. Tal vez porque sus avisos de propaganda me impresionaban más que otros. Riéndome y sin considerar en ese momento, que mis palabras tenían un profundo sentido le dije: Wann hauten die Mutter (es decir "cuando saboreas a mamá", las dos primeras palabras de la frase se pronuncian exactamente igual que Van Houten). Después me vine a dar cuenta, que mi juego de palabras contenía en realidad, la clave del recuerdo infantil de mi amigo, y entonces lo admití como un ejemplo brillante de recuerdo encubridor. La fantasía de mi amigo ateniéndonos a la situación en realidad comprometida (el proceso nutricio) y haciendo uso de las asociaciones fonéticas (kakao-cocoa-kaka y Wann Hauten), tranquilizó su conciencia de culpa, llevando a cabo una inversión completa del contenido del recuerdo: hubo un desplazamiento del ano a la boca, evacuar alimentos por ingerir alimentos y algo vergonzoso, que debe ocultarse llegó a ser un secreto, que es una dádiva para la Humanidad. Jaime
Kozak. Psicoanalista
|
||||||
|
|
|||||||
|
XII CONGRESO
INTERNACIONAL GRUPO CERO |
|||||||
|
LA INTERPRETACIÓN PSICOANALÍTICA EN EL GRUPO CERO La interpretación psicoanalítica en el Grupo Cero es un pleonasmo, pues ella no pone en juego otra cosa que la interpretación fundada por el psicoanálisis. Aunque, a simple vista, la afirmación resulte meridiana no por eso deja de ser enigmática. Y ello porque desde el comienzo sitúa la problemática de la interpretación en el ámbito de la repetición. El pleonasmo es una de sus figuras, quizás la que mejor permite constatar que al insidioso y paulatino soslayo de la interpretación le sigue el progresivo abandono del inconsciente. Actualmente succionado por todo lo que esté a un paso de la conciencia y pueda acceder a ella o que reste como un latido permanente, como algo latente que finalmente podrá ser capturado en las redes adjetivas (individual, colectivo, artístico, racial), donde se lo intenta domesticar, es decir, buscarle un soporte a su insoportable no presencia. Pienso, entonces, que la interpretación psicoanalítica en el Grupo Cero es guardada bajo una doble vuelta o una doble llave. Entraña un constante retorno de la invención freudiana que ya pertenece al registro de una memoria simbólico-productiva, alejada de las recordaciones u olvidos que imponen ciertas condiciones históricas. Así la interpretación toma rango de tal, siendo en un "trabajo interpretativo" que se ejerce en el ámbito de una tradición siempre por venir, de una herencia que nunca se cobra. Legados, ambos, depositados en y por "La interpretación de los sueños". Una "Tramdeutung" -redundancia imprescindible- a la que Freud volvió laboriosamente y a la que el grupo recurre sin cesar en su proceso de institucionalización. De manera que la interpretación, en cuanto fundante, no se cuelga de un decir ocasional, de un agudo ingenio profesional o de centelleantes ocurrencias, sino que da un paso instituyente para que un perfil de institución analítica vaya perfilándose. Sería una negligencia olvidar que el célebre y paradigmático "sueño de la inyección de Irma", fecha, ficha y fija un nudo para el secreto de los sueños, una cientificidad atípica para su interpretación- construcción y para la producción del inconsciente. Pero, simultáneamente, ni antes ni después, a través de la escritura de ese sueño, de la interpretación encomillada (autorreferencia al concepto psicoanalítico) del mismo se da un consenso entre colegas (es decir, la <comunidad científica> aprueba la razonabilidad del camino y su solución), se forma una primera institución analítica. E inmediatamente es convocado, desde esa escritura, un congreso en el que se barajan y esbozan todas las posibilidades de trascender a un "público más amplio". Y como todo camino tiene su vera, en ella quedará W. Fliess, sustituido por los miércoles de incontables semanas donde funcionará la primera sociedad analítica de Viena. Cabe, así, dejar suspendidas dos preguntas que alcanzan el tono de una sola y amplia: ¿Nada que interpretar? ¿No habrá nada que interpretar, cuando por vía de interpretación analítica, se abrieron historias que rechazan su fin, porque con arreglo al inconsciente de donde provienen tienen tachado su comienzo? Recién en este momento descubrimos que la "doble llave" bajo la que el grupo resguarda el concepto de interpretación funciona al revés de las llaves de las interpretaciones comunes. Si éstas cierran dando sus vueltas hacia delante; aquellas abren recurriendo desde un futuro hacia un pasado que jamás está "pisado". Solo será el espectro de las pisadas que lo hacen inacabado, nunca consagrado. "Y la interpretación os recuerdo es algo que pasa sin pasar del todo, es algo que sabe sin ser sabido. Una herida sin solución de continuidad. Algo que siempre por venir, ya habrá pasado." No tratamos, en lo señalado, ni en las puntuaciones siguientes sobre la interpretación analítica en el Grupo Cero, realizar una serie de operaciones miméticas sobre lo ya escrito (por otro lado cuantioso), sino impulsar, intensificar la potencia que poseen los textos, llevándolos hasta la frontera que ellos mismos demarcan, pues "lectura como producción también quiere decir que llevemos las cosas hasta sus últimos extremos..." Extremos, lindes, donde la perspectiva se expande gracias a aquello con lo que limita, con lo que hace bisagra y permanece impensado.
|
Eso no dicho absolutamente en el decir de los escritos mismos. Pasaje y paisaje similar a la zona que marca el tránsito imposible de lo casi por conocer a lo insondable en la intrerpretación psicoanalítica de un sueño. Asimismo la invención del inconsciente se procura, en ese acto ejemplar, su propio sueño ("Freud soñado por el psicoanálisis") y la medida productiva de su interpretación. Por razones que escapan a su demostración, me gustaría volcar el título de esta exposición, y lo expuesto de tal nombre, en el concepto de "insistencia". Razones "des-ser" del mismo psicoanálisis. "Volvemos a nuestras insistencias" se reitera en "Freud y Lacan- Hablados". Aceptamos gustosos la sugerencia, sabiendo que volvemos a un lugar del que nunca hemos salido. Entonces, algunas insistencias necesarias. EL TRABAJO SE TRABAJA El concepto de trabajo ha hecho nido en todas las elaboraciones, elucubraciones y realizaciones del grupo. Recorre, como todo lo que vertebra, la actividad de un taller de poesía hasta la laboriosa factura de un texto o un seminario. Que el trabajo se trabaja es algo más que una réplica en distintos tiempos y géneros. Subvierte y redefine a muchas ideas y estados afines. Reclama para sí aquello que le ha sido sustraído por confusión y omisión. Para detectar lo que se está jugando en tal asunto no basta enunciarlo. Un número considerable de concepciones, doctrinas y teorías han abusado del término dejando intocado y sin pensar lo que ahí no llegaba a ningún término. Si lo vamos desplegando, aunque sea mínimamente, veremos cómo se articula con un juego de oposiciones, fundaciones y operaciones que evitan su mención atolondrada y su uso indiscriminado. Insistamos. El trabajo se trabaja es un articulador central del trabajo de interpretación psicoanalítica, posibilita que éste muestre su proveniencia y su discriminación de un obrar diferente. Sobre ello volveremos en otro momento. Continuando con sus pliegues y despliegues, notamos que no se confunde con una ocupación determinada, de otro modo estaría en un sitio, situado y sitiado por el tiempo y las tareas cotidianas. Sin embargo su misión es bien diferente, transforma, descoloca de su nivel y le da un nuevo relieve a la materia prima (siempre indecidible) sobre la cual opera y a los lugares donde la revierte y convierte en novedosa, imprevista para sí. El trabajo no se resume tampoco en "esfuerzo" alguno ("obtendrás lo que deseas con el esfuerzo de tu trabajo"), aunque participe de él. Es muy posible que si destacamos este rasgo como central, perdamos de vista la producción que le da sentido, para sumirlo en la "productividad" donde desaparece. El trabajo habita en el afuera, que no es "exterior" de la ocupación y el esfuerzo. Habita en el adentro, que no es "interior", de la verdad y la transformación. Adentro-afuera es un compás que evita hibridarlo o clausurarlo con otras nociones. Al explanar el concepto de trabajo asistimos, también, al acto de ruptura y distanciamiento que establece con distintas especies y fenómenos con los que parecía coexistir tranquilamente. El "trabajo plegado" ("del sueño", de la "interpretación", "de duelo", "de pensamiento crítico", "elucidatorio", "pulsional"), siempre desviante, deformante, transformante, que va desarrollando Freud a lo largo de su obra abierta. El "trabajo del síntoma" que instaura Marx cuando denuncia la superposición, exacta de su mistificación, del trabajo y la fuerza del trabajo, del acto constitutivo y la mercancía. Es decir el trabajo que va trabajando sus textos, sus desvelos, sus prácticas, implica la elaboración de un concepto de alta complejidad, de funciones enmarañadas, y no sólo la utilización de una palabra elemental. En otro orden de cosas el concepto de trabajo erige su propio régimen de oposiciones. Desde él apunta a restarle eficacia a la transparencia, la inmediatez (vivida, soñada o representada), la evidencia, a lo registrable, observable, perceptible o sencillamente dado a los sentidos. Pero no se trata de una oposición rasa, arrasadora, denigrante, que desacredita lo que es en otra parte y como tal se comporta. Su operación y su talante no intenta desacreditar, sino no dar crédito a lo que se ofrece claramente a los ojos o se tiene excesivamente a mano. El trabajo ciega e incomoda. Desacomoda y disloca todas las certidumbres acostumbradas, también a las incertidumbres mal acostumbadas. Así juega a favor de una complejidad inconsciente que recurre, en cada tramo de llegada, al punto de partida, no para fijarse en él, sino para volver a partir. De este modo apuesta a los fulgores de la opacidad, a una razón razonable deslúcida, sin los brillos de una conciencia focal.
|
||||||
|
|
|||||||
|
Con estas puntualizaciones acerca del trabajo buscaba -ignoro si se produjo algún encuentro- esbozar las múltiples ramificaciones, pasajes y pasadizos, labores y laberintos, que posee dicho concepto, un verdadero "Grundbegriff", (concepto fundamental) posibilitando en su dimensión institucional que el "Grupo" instituyente "Cero" trabaje la institución "Grupo Cero" en el vaivén de un movimiento indetenible. LA INTERPRETACIÓN PRODUCTIVA Una ojeada a distintas concepciones acerca de la interpretación, nos revelaría que habían elidido y eludido la idea de trabajo en el mismo punto en que se "ocupaban" de destacar su importancia para la ciencia, disciplina o saber que requería sus fundamentales servicios. Apuntemos un leit-motiv que suscribimos enteramente, él será una de las balizas que guiará nuestra navegación, "La interpretación de los sueños" es el tiempo escritural donde acontece por primera vez en la historia de las ciencias el concepto de inconsciente, ..., es desde ese lugar donde ... vamos a mostrar de qué campo proviene el psicoanálisis". Ante todo ese "campo" está sembrado por una escritura roturada y rotulada "Interpretación de los sueños", no por el modus o la maniére en que Freud interpretó tal o cual sueño. Al tomar cuerpo y corpus de escritura la interpretación pertenece al dominio del inconsciente, no es patrimonio de un autor o supuesta autoridad, no es lo que se destila como acierto o error del interpretante. Esto depende de otras variables (análisis del analista, formación, supervisión, etc) y forma una trama con ellas. Iremos avanzando a saltos, encaminados por una dialéctica de la congruencia (donde la verdad limita para dilatarse), más que por una lógica de la coherencia (donde la tautología oficia de ventrílocuo). Partamos de una constatación, "los sueños tienen sentido para la vida psíquica del soñante". Subrayé la palabra "sentido" (Sinn) para despojarla, en principio, de una sombra, la de un sentido natural o naturalizado, el orden de las cosas dado, ahistórico, donde se borra el acto de su constitución. Pero, también, para mencionar su carácter de "señal", como "orientación hacia". Además, desearía resaltar algo que el "Sinn" alemán y el "sentido" castellano encierran, enterrado por la sepultura de los usos y olvidos. Me refiero a las ideas de valor y sustitución. Inmediatamente de atribuirle un sentido a los sueños Freud estipula, "o sea, sustituirlo por algo que pueda incluirse en la conexión de nuestros actos psíquicos como un factor de importancia y valor equivalentes a los demás que lo integran". Así el sentido del sueño convocará una economía psíquica significante que otorga valor a un acto que no lo tenía. Y produce un encadenamiento preciso que podrá dar cabida a una transformación. De esta especificación sobre el sentido se desprenderán una serie de enunciados discursivos que van enfatizando y matizando la tesis central: el sueño tiene sentido y ese sentido es una realización de deseos (inconscientes). No me detendré en su evocación porque "Freud y Lacan -hablados- 1" lo explora consistentemente hasta darle, en su trasmisión, proyecciones inesperadas. Aquí, y por el espacio disponible, sólo me interesa resaltar algunas consecuencias de las travesías del sentido para la teoría psicoanalítica de la interpretación. Así como de los requerimientos que va exigiendo para su desarrollo. Vemos que de inmediato es la razón para una advertencia metódica, "nuestro nivel de objetividad será el sueño contado" ... "no ha de ser el sueño soñado ni el sueño vivido". Tal precaución a tener en cuenta es, en realidad, una radical inversión espacio-temporal, que va desde la creación a posteriori del sentido y los hechos (reunión del sueño y el síntoma que revela a la esencia del lenguaje como non sense, y al trabajo humano como hilandero incansable de su sentido) hasta la "larga duración" que concierne a la construcción de los deseos interpretados. Se me permitirá, en este momento, hacer una remisión encadenada, lo más precisa posible, donde las aserciones guardan la marca de fábrica y las de su proceso de fabricación. I. "En su primera tesis de La interpretación de los sueños, Freud dice que los sueños... tienen un sentido para la vida psíquica del soñante. Este sentido no aparece en el sueño hasta después de la interpretación psicoanalítica". El "después" rompe la naturalización del sentido, y con ella la naturalidad del tiempo cronológico. Habrá, entonces, que pensarlo
|
en una tópica y en una teoría del acontecimiento, captado en futuro anterior, bajo un ¿habrá sido? II. "Una interpretación psicoanalítica es una interpretación tal que, mediante la operación de interpretar transforma en otra cosa diferente, que no existía previamente, la materia prima sobre la que ha operado. No revela ningún sentido, no descubre ningún sentido, produce un nuevo sentido..., la interpretación es un trabajo que genera como producto algo que no preexistía como tal". A la extrema complejidad del concepto de trabajo, que ya esbozamos, hay que agregarle, ahora, una función de pasaje y las operaciones tan complicadas -alcanzan el esbozo de otra lógica- que la Interpretación va articulando a través de la asimetría entre las ideas latentes y el contenido manifiesto, en las modificaciones y traslaciones que provoca la deformación onírica, por los carriles de la censura. Mediante los dos obreros, la condensación y el desplazamiento; obradores metafóricos y metonímicos en otro plano que habla de lo mismo. Procediendo a la labor y cuidado de la puesta en escena. Manipulando herramientas combinada (asociaciones del sujeto y conocimiento del analista de los fenómenos socio-culturales). Incluyendo los aportes de la elaboración secundaria al relato. O, reconocimiento, para finalizar con esta enumeración apresurada, con las dos funciones selectivas del trabajo del sueño mismo. En correlato con esta maquinación, alejada de la mirada, la interpretación es un verdadero trabajo generativo. Respecto a que "produce un nuevo sentido" no podría ser de otra manera. Caso contrario no surgiría un nuevo sentido, sino se recogería un significado subyacente que saldría a la luz mediante una actividad comprensiva. III. "Tratemos de ver ahora cuál es la interpretación que se desprende de la teoría psicoanalítica y entonces podremos decir que los hechos no existen hasta ser interpretados". Al hecho (sintomático) le cabe la factura del sentido. Si no fuera tal después de ser interpretado, no sería un hecho, un constituido en diálogo transferencial, sino un dato, algo dado en un relato monológico. Y la interpretación se convertiría en postulado inverosimil, mientras debe "ser verosímil, un puede ser, un tal vez podría ser". Bajo esta cascada productiva cae también el deseo que "se construye, se interpreta, no existe antes de la interpretación". IV. "Volvemos a nuestra insistencia... asociación libre y transferencia y el modo teórico de aprobación de la realidad psíquica: el método de interpretación que a partir del trabajo construcciones en psicoanálisis se transformará en el método de interpretación-construcción". El movimiento tiene un broche y habrá que concebirlo no sólo como un andar rectilíneo desde la interpretación hasta la construcción (que es a la vez deconstrucción) sino de ésta a la interpretación, en una lógica de doble banda que ya no permite, mejor dicho, prohibe separar a una de otra. Asociación libre, una regla fundamental para que el análisis se estatuya como tal en el dispositivo de la sesión o en otros menos particularizados. Por lo tanto un nudo de la interpretación que podríamos llamar bifásica ya que su otra cara es la construcción. Transferencia. Por ella Freud da un paso al costado de Silberer y Jung, a quienes deja, polemizando, el "análisis como arte interpretativo" (Deutungskunst), dónde la transferencia quedaba evaporada, para retener el "análisis como trabajo de interpretación" (Arbeitsdeutung). Todavía hoy en la sustitución, inconsciente o no, de un término por otro se levantan muchas de las barricadas contra el psicoanálisis, dentro y fuera de sus instituciones. En este momento una pequeña coda. Existe una frase que rueda ruidosa y dice: "nada que interpretar". Encuentra su eco en otra: "nada que trabajar". Y, la resonancia de ambas me hace pensar que nos acecha, con su música, el mundo de la renta terapéutica. PUESTA EN LÍMITE La interpretación en su límite o el límite de la interpretación es consustancial a la función. Si fuera ilimitada coincidiría con el dios
|
||||||
|
|
|||||||
|
cristiano y crearía a partir de la nada, dejaría de ser productiva. Por eso el límite, lejos de su trazo visible, no es lo que limita, ciñe o asfixia, salvo para una libertad mal entendida, es decir, adjetivada. Sin embargo es innegable que también marca un dominio, cultura o disciplina, pero es en ese instante paradojal donde resta conectada con otras, liberada de ellas y librada a ellas. De este modo determina lo propio y amplía sus perspectivas. En esa bifurcación singular fomenta ligazones parciales, importaciones enriquecedoras, exportaciones esclarecedoras y demás intercambios que hacen a las ceremonias de reconocimiento entre ciencias y saberes. Un límite, de la teoría y el acto, así previsto es el que Freud establece para la interpretación analítica. Se trata del célebre "ombligo del sueño" que es mucho más que una feliz metáfora vapuleada por el desgaste o un mero "punto de fuga" hacia lo misterioso. Es un legado-preceptiva del psicoanálisis para todas las ciencias y sus respectivos "ombligos". Entraña "un hecho teórico fundamental para la interpretación psicoanalítica: ningún sueño (ni síntoma se podría agregar) podrá ser interpretado en su totalidad". Potenciación de la interpretación, no su agonía, que indica el tiempo de una pertenencia, "que haya una interpretación que le diga al psicoanalista que debe detener su función de interpretación, debe querer decir que pretender interpretar todo lo psíquico..., no corresponde a la teoría psicoanalítica". Los resultados de llevar hasta sus últimas consecuencias (o sea: ensanchar el límite) ese "hecho teórico fundamental", serían tan imprevisibles como provechosos. No es el lugar ni el momento de ponerlos en marcha. Sólo me gustaría resaltar tres aspectos que estimo valiosos. El primero es que el nudo que menciona Freud en el conocido párrafo de la "Psicología de los procesos oníricos" liga el vínculo y lo desvinculado en la teoría psicoanalítica. Hace de esta relación algo indisoluble ("imposible de desatar"). La misma ligazón que había, entre la "Bella durmiente" -la realización de deseos del sueño- (1) y la "hechicera", tal como denominó a la metapsicología. En segundo término ese "punto" que permanece en tinieblas, ese omphalos que conecta con lo desconocido, insondable, impenetrable, podrá convertirse en un asunto de elucidación. Elucidar es presentar la novedad como tal dónde ya fue. Pero nunca será objeto de esclarecimiento, pues esclarecer es poner en relación algo desconocido con algo conocido, hurtándole su carácter de novedad, donde nunca será. Por último, podríamos llamar al "ombligo del sueño" el límite de los límites o el paralímite de la interpretación analítica. ¿Pero no habrá otro (u otros) simétrico, más acotado, recatado, aunque igual de férreo? El mismo Freud indica que sí en su texto de 1922 "Observaciones sobre la teoría y la práctica de la interpretación de los sueños". El ombligo es el viaje a lo insondable para los sueños traducibles, pero hay sueños que no lo son y poseen su equivalente que es la "imposibilidad de traducción" del sueño en su conjunto y no ya de uno o varios de sus elementos. De modo que los sueños intraducibles tendrían un omphalos específico. Lo cual parece indicar que el "cuerpo" de la teoría psicoanalítica rompe con la metafora fisiológica, y posee tantos ombligos (la "compulsión a la repetición", la "pulsión de muerte", etc) como requiere su aparato productivo. Aquí me detengo y dejo a consideración estas cuestiones. (1) Según se puede inferir de los manuscritos sobre "Las neurosis de defensa" que le envía a Fliess con el nombre Un cuento de Navidad, en referencia a un texto de los hermanos Grimm, donde la bella durmiente acecha detrás de los arbustos al duende juguetón). GIRO AL COMIENZO Una breve insistencia final. Es aquella que sitúa a la interpretación en el ámbito fundado por el psicoanálisis. Por eso el retorno obligado a la Tramdeutung. Desde ella queda sobrepasado el lento desmontaje del relato de un sueño, convirtiéndose aquel en el |
modelo de interpretación de un síntoma o síndrome. Se estatuye, así, que la interpretación analítica en su conjunto persevera bajo la modalidad y modalización de la interpretación de un sueño. Entonces, acercando, re-iterando una conclusión provisional, podríamos decir que toda interpretación psicoanalítica tendría un correlato no explícito -ni lo requiere- con las operaciones realizadas en La interpretación de los sueños. De ahí que nunca insistiremos lo suficiente... Juan
Carlos De Brasi. Psicoanalista
| ||||||